Los inmundos quiltros

Perdidos
perdidos las resacas de mi alma
que disparo flores sabor a clínica blanca
veo los soles como lunas golpeándome la ausencia
y los perdidos, bellos perdidos
buscando refugio en la tierra blanca color a sangría
me pierdo y busco ayuda
y me entierran los gritos de mis versos en pena
me oculto en la herida abierta
y los amarres, benditos amarres
azotan mi jubilo y lo vuelven cristales rotos
y me corto conmigo mismo y vuelve la dicha
pues soy feliz porque vivo
y no soy feliz pues me muero
¿Que pasa con los perdidos?
tristes perdidos, solemnes perdidos
rechazados, inmundos, basura ensimismada
¿Y que pasa conmigo cual soy un inmundo?
pues me pierdo con los perdidos
cavamos la tumba enterrando las sonrisas inertes
y tu pálida mueca me dice mucho
que andas perdido buscando encontrarte
bienvenida a la desdicha
que me pierdo por seguirte
y el niño bebe los cristales de sus lagrimas
y tu lloras y te miras al espejo
alambres en tu cintura
borrones en los pechos
y el feto entre tus piernas.

Válgame los buitres entre santos temores
que me esperan para mascar los amores podridos
las rosas y los anillos
malditos anillos de mis penas
de los perdidos que se endeudan
de los quiltros que aman mucho
se pierden entre mares dolorosos
en su angustia y su pena
los cantores escuchan entre las estatuas
de mis tumbas más solitarias
así quien desespera el espíritu
se desarma como una muralla de papeles
el pobre, triste pobre
quien madruga para ser alguien
cual obrero, manchado de carbón y la mano del patrón
el poeta, suicida poeta
que escribo y no muerdo
pero soy un maldito
en las inmundas plegarias de mi muerte
los siempre olvidados
y del susurro en los baldíos suspiros
de los cementerios tus ojos perdidos
y el pequeño entre mis brazos
que lo lloro y lo recuerdo.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Surrealismo
Moribundo

indigente

Sanatorio

“Reafirmo con espíritu inquebrantable que me quiero hundir en el olvido más doloroso, que el sobrehumano esfuerzo por vivir cuando triste el beso llora me hizo perder la consciencia, hundirme para seguir muriendo.”

Vengan los versos en tazas de espinas un poco añejas
pastillas en bolsas de litio que calman mi hoguera
buscando sonreirle a la muerte
que me mira desde la esquina, a la vuelta de la vida
le pedí me hiciera un favor un poco engorroso
que me tomara los habidos trasluces en mi pecho desangrado
le dije que enviudara mis letargos en los huesos negros de mi alma
nadie sabe que me hundo y que me pierdo
las hermosas malditas ya no surten efecto en mi inconsciencia derrumbada
y los ojos mirando fijo, mis cementerios de recuerdos podridos
nunca pudieron quitarme los gritos en mi cuerpo y contigo.

Tumultos erguidos en ciudades sin rostro
soñé que rezaba a una virgen sin saber su nombre
que me tomara de la mano y me llevara por rumbo perdido
duermo escondido en mi pieza mental
los rayos de sol me parecen efímeros y el cariño algo mentiroso
como las promesas que hoy guardo en papeles quemados
en tragos amargos y tu voz golpeando mi mente
los inmundos perplejos olvidados en alegorías infantiles
y mis versos son besos a la tierra en mis polvaredas oscuras
en mi cama y en los tubos de metales oxidados
que me muero y que no pido me des la mano
que me sigo muriendo y muriendo
y digo ¿Porqué?
Pero que importa, las pastillas no surten efecto
y mis memorias se pierden en el consciente colectivo
ya no me peino y la oscuridad parece una buena amiga
la única que me cobija en sus brazos algo fríos
pero abrazos fin y al cabo, de los que no tenia hace un tiempo
el asfalto burdo calienta mis manos
y el hambre me parece un cuento de fabulas ingenuas
maltrechos rechazados en paginas ilustres
de estatuas y tumbas de palabras y te extraño
y de como entro y lo dejo
y me enfermo en las esperas distantes
y me cobijo en la poesía
y me muero plasmando ortigas.

¿Que come la ruda que crece entre los muertos?
Quisiera mi alma lucida caminar entre lo vivos
como fuese lo que callo en la noche que enfría mi alma
que ya no tengo alma para seguir viviendo
apago las velas de mis pasados tambaleantes
que soy un moribundo escribiéndole al aire
las hojas en la piedra muere
como mueren tu caras en mis recuerdos podridos
no tengo nada más que un suspiro
que me pide llore ayuda
me entumezco como un niño en el seno
que tus senos alguna vez dormían en mi rostro
hoy abrazo lagrimas en pisadas de discordia
más no quisiera volverme un enfermo
bebo libre el licor en tu veneno
que me crucificó las distancias malditas
no quiero y no quise verme partir
pues te reflejo en mis deseos nada alegres
toma un alfiler y perfórame los brincos a mi torpeza
que me sangran los dolores y decaigo en mis fantasmas
tráeme las rosas y los lirios en blanco y negro
que no veo distinto, pues perdí los colores en el camino
hoy te duermes en mis perdones
que no tengo a quien perdonar ni ver vivir
más que a mi propia vida
más que a mi propio destino.

No veré más luces en mis túneles mentales
que me pierdo y que no quiero salir de ahí
Solo, en mi camino.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Surrealismo
Moribundo

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Titulo V

Deja que me cobije en mi alma quebrajada
que esperé por lunas en distancias de tiempo
a que vinieras por mi
mientras moría en mis rezos.

Deja que me pierda
en las lagrimas más distantes
que me olvido en la esperanza
que agonizo en tu memoria.

Mis versos cargan el llanto
de la estatua en luto mi dolores
que llora murmullos en sangre
viendo en el camino como te marchas.

Y es que en la espera inmutable
de tus ojos en otro cuerpo
me recita desgarrado
mi cuerpo en el alba.

Se me entierran los ocasos
y tu cálida sonrisa enmudece
que no quiero dormir solo
que me hace falta tu presencia.

Y me dejas que me pierda
no miras mi desdicha
que mis palabras gritan versos
que me muero y que no vuelvo.

No veré más lunas
en las noches tristes
que tu ausencia
me ciega el alma.

Y mis pupilas cansadas
no aman un nuevo corazón
que lo perdí esperando
dieras la vuelta a buscarme.

Como gime mi alma
de dolor sin que me beses
y me abofeteas la consciencia débil
de mis te extraño y fallezco.

Supieras cuanto miro
caer a las estrellas
que se ocultan fuera del sol
de las madrugadas sin sentido.

No supe quitarme la costumbre
y no puedo dejar de mirarte
y es que las estrellas son cada suspiro
que nos dimos al querernos.

Que quisiera yo dejarte partir
y no despedazarme en el camino
es que me ahogo sin tenerte
es que no veo sin tu luz enfrente.

Te dí mis ojos
y mis respiros
te di mis pies
y mil cariños.

No tengo más que darte
ni tengo con que quedarme
te di todo lo que tenia
te llevaste toda mi vida.

Y por eso mi alma llora
y deambula como un tonto
es que no tengo nada
y tu lo tienes todo.

Y como tu lo tienes todo
te pido no me olvides ni me enfrentes
que bueno en esta vida
una y solo una
te di mis días
y también mis noches
hoy te doy ojeras escribiendo estos poemas
que ya no quedan estrellas en los cielos
te las di todas en estos versos
en mis cariños y en tus recuerdos.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Poesía Maldita
Moribundo

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Las manillas del corazón

“Como podías vivir sabiendo que te estaba sufriendo, viendo tus caras y tus respuestas a quien fuese distinto a mi, a la delicadeza de lo inmutable y al dolor de verte aquí, girando sin mi.”

¿Como podíamos respirar con ese dolor en el pecho?
Los lagos eran enormes y mis lagrimas inundaban sus metros
te vi desde lo alto en una casa con palos de madera
como construyendo un paisaje de las obras que solías dibujar.

Las astillas clavaron mis pupilas cansadas
y paré de gritar como un niño enfermo
pensando me cobijarías en estos tiempos tan ajenos
en esos tiempos tan distintos a lo que solía olvidar.

Buscaba palabras en diccionarios añejos
para tratar de escribirte un prefacio nada bueno
pues el alma se me cansaba y necesitaba dormir
como un viejo esperando la vida se le viniera encima.

Fue entonces que decidí dejarme partir
en esos versos algo desgastados y polvorientos
en una silla que mece con tu discordia
con tus te quiero pero muerto.

Pero la verdad era que ya me había cansado
solo buscaba dormirme en esos sueños siempre nuestros
en lo poco que me quedaba de ti
sin pensar si volverías, asumiendo no lo harías.

Me hablabas de seguir viviendo
cuando tenias tu destino hecho
parece que nunca te afecto tanto mi partida
y los murmullos sobre mi nombre te parecían una molestia.

Ahora recito para calmar el dolor
pero pienso que nada tiene memoria
como tu te dormiste en el abrazo ajeno
y yo me quede mirando como perdías aquellos te quiero.

Le perdí el gusto a la vida
y terminé embriagándome en canciones nada poéticas
sobre como acabar con el mundo y nuestras prosas malditas
mientras te veía sonriendo a lo lejos, feliz sin mi compañía.

Subí entonces al ultimo piso de aquella casa tan antigua
abrí la ventana con profunda sutileza
para antes girar las manillas de ese reloj un poco anticuado
y lanzarme al vació esperando recogieras mis versos por mi.

Si quieres dejarme ahí no hay problema
me acostumbre a vivir con tu desazón mientras sufría
si quieres dejarlo ahí esta bien
deja que otros se traguen la tierra por venir
que en esa casa sigue sonando un te espero
pero sé que nunca volverás
así que solo déjala sonar
hasta que pare la manilla
pues no hay nada que esperar
no hay nada que buscar.

Poema extraído de las noches tristes.
Estilo: Expresionismo.
Soñador.

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Avisos: proyecto de libro y recitando poemas

Curioso y soñador lector.

Ya son 4 años desde que comencé con este proyecto literario donde buscaba indagar en diferentes estilos, hoy algunos moribundos, olvidados e incluso mutados a nuevas corrientes. Cuento con más de 14 estilos en los cuales he logrado experimentar y un tanto más de tags donde agrupo los más de 120 poemas a mi haber (en verdad serian alrededor de 200, pero las vueltas de la vida dicen otra cosa) lo cual es desde mi autodidacta aprendizaje en esto que he decidido ya hace algún tiempo trabajar en un libro, una antología que recopila un pequeño pero importante paso desde mis inicios infantiles en este mundo del blogger y el hermoso mundo de la poesía. Asi este proyecto literario en conjunto con el poco tiempo que restan mis estudios he podido investigar dando con características importantes que me permiten hoy escribir sobre ciertas corrientes literarias los cual resulta ser una tonica la experimentación, como ocurre con el realismo crudo y en otros desde la perspectiva propia como en los poemas malditos. Esta Antología agrupará desde lo oscuro y decadente de la poesía, resguardando estilos como el decadentismo literario, al futurismo o el minimalismo, en lo que seria una recopilación de 25 poemas seleccionados desde lo que significan y lo que aspiro a transmitir.

antologia maldita

Sin embargo y no siendo más que un boceto de lo que espero se convierta, significa algo importante en lo que, desde la sinceridad y como nace esta idea de proyecto, no supuse jamas que tendría alrededor de 10.600 visitas en 4 años, posiblemente para muchos sea poco, para mi significa mucho y manifiesta un regalo a lo que es este proyecto, algo grande.

Además, desde la necesidad del alma he decidido entrometerme en el mundo de la recitación poética, algo que siempre rechacé pero que hoy pareciese más una rehabilitación al espíritu. Comenzaré a subir vídeos recitando mis poemas, sin esperar nada, tal como ocurrió con este blog.

Agradezco finalmente a cada una de las personas que por mera curiosidad, casualidad o determinación entran a este blog, sobre todo a la gente de México y de España que es donde más ven al Soñador de Versos ya que de alguna manera dan un sentido a lo que escribo y que hoy me motiva a seguir escribiendo día a día.

Soñador.

Analgésico

“Pensaste que mi vida era tuya en estos siglos tan indolentes, donde los besos se dan entre mentiras y palabras fúnebres, fuiste un descanso en esos suspiros que hoy me permiten respirar y descansar, como cuando ya no estas.”

Te amo desde la lejanía
cuando los gritos se oyen apagados
cuando creíste que mi vida te pertenecía
y te olvidaste de mi vida.

Nada más eterno fueron tus golpes en palabras
tu indiferencia constante y tus fantasmas en mis te extraño
se me iba la desdicha en esa dicha más tuya que mía
que me enfermó cuando volviste y descanse cuando te fuiste

Te amo desde mi desierto
cuando se me apaga la vida
y las indiferencias se volvieron indirectas
en un plato llamado venganza.

Me dijiste se servia frió
en esos platos de greda endeble
y mi voz se oye a lo lejos
como un murmullo pidiendo te vayas.

¿Cuando te irás?
si mi rencor no se nubla
en ese corto camino a mi cama
quisiera pedirte dormir hasta mi destierro.

Pero te amo cuando no estás
como mi espíritu se pierde en estos infiernos
lo metafórico de escribirte cuando siempre fui directo
aunque nunca entendieras cuanto te pedí que me amaras.

Respiro las veces que no existes
porque el dolor se espanta y se escapa
cuando puedo comer y ver un poco mis manos
en ese momento en que puedo vivir.

Te amo pero ya no te amo
porque creíste mi vida era tuya
y la acuchillaste como el cordero degollado
esperando nunca me fuera de tu lado.

Te recuerdo pero a mi lado
pero ya no quiero que vuelvas
y cabizbajo me muero pero duermo
sin saber si existes
pero que puedo vivir
lejos de ti.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Expresionismo
Soñador.

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Desangro

“Me muero por marcar los versos en estos días nublados, en esas nubes que clavan el frió moribundo a mi cuerpo endeble, a las horas y al paso por no verte, al entierro de vendas culpables, al me duermo esperando caigan lo cielos.”

Hoy es día de duelo
me marcho descalzo
hacia la herida de mis huesos.

La flor que alguna vez te regalé
hoy marchita como calla mi voz
y la prosa maldita me aferra
a su inmundo dolor.

Que me queda por ganar en estos besos
te marchaste con mis sueños
en ese tren de medianoche
y me dejaste espinas temblorosas
en un camino hecho por valientes leprosos.

Quitame esa ropa nada nueva
que me quiero inmutar tus balas a quemarropa
tus mentiras que no me buscas
y mis olvidos nada fuertes.

Se me fue la espera
en esos metros siempre llenos
en esos labios hoy vuestros
en mis noches y eufemismos.

Donde cayo el cielo
que me alumbra los corazones rotos
y la insospechada humanidad
que se llevo tu bondad
cual hoy sabe a muerte.

Me llueven las heridas
que me causo tu destierro
y se me pudre el alma
buscando un simple consuelo.

Se me hicieron años las palabras
y el sufrimiento que ahogo en malos consejos
el engaño de oraciones
hoy lentos crucifijos en el te espero
y te fuiste tomándome la vida.

Buscaré en el polvo trozos de luna
y las guardaré en cofres de hilo negro
de aquellos que mutan las esperanzas
pintadas en medias tintas
las guardaré bajo mi cama
para soñarte en mi consciencia
aquella que perdí
buscándote la vida entera.

Quitame las vendas
hoy nada nuevas
que se me infecta el alma
en versos viejos.

De un amor que nada importa
que me tortura tu inclemencia
de un hombre muerto enamorado
que sangra por la tierra.

Poema corto extraído de la hoja libre
Estilo: Expresionismo
Moribundo.

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