Tormenta sobre el silencio

La prosa fornicada sobre el duelo
la muerte acuchillada sobre el viento
el viento nos trae el agujero
el viento nos vence en la locura.

Es el viento el culpable
de la malparida levedad del silencio
ese silencio doloroso
pero tan silencioso que me duele escribirlo.

Era el silencio traído por el viento
mutilado en los abrazos perdidos
solo el viento nos devuelve el ser
de existir.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Surrealismo
Moribundo

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In Réquiem IV

Afuera en la luna eterna
enemiga de mis temores
pero cobija de las angustias moribundas
quisiera callar los dolores.

Pero tienen la mejilla ensangrentada
de tierra que no palidece
de tanto suplicar sus perdones
amores solitarios
perdidos soñadores.

Le entrego mis venas
el cuchillo esta en su silencio
solo mira desde su altura
como omnipresencia inmutable.

Y pues mutaba los ahogos marchitos
la música desalineada
los tambores torturar la poesía
y todo estaba en completo silencio.

Como su indiferencia
que terminó por asesinar la noble amurallada
el marchito juglar de tiempos modernos
los malditos de épocas recientes.

Pero ya no estaba
ni siquiera mirando incrédula
quitada fueron de mis entrañas
la necedad del corazón hirviendo.

Yo la había dejado asesinarme
como muchos otros cuerpos desechados
y el camino era de muerte
un cementerio de ilusiones podridas
y un beso, que me quito de su orilla.

En la orilla estaba el acantilado desnudo
o quizás era el frió entumecerme las mejillas
que recuerdo estaban rojas como la sangre
y mutiladas, como mis deseos.

Será que escribo de la muerte cansada
de las madrugadas resilientes
y del perfecto egoísmo
de la esencia humana desconocida.

Nunca fue desconocida
solo perdida en el augurio
de castigar la débil inmortalidad jamas deseada
y de su memoria
que yacía suicidada en mis laureles.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Surrealismo
Moribundo

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El hombre enmudecido

Mirar a la luna de noche
es el consuelo del herido
la soledad es el instante
del suicidio a sus malezas.

Perdido esta el hombre
que amando se aventura al olvido
la enrabiada miseria y de sus suplicas
a la mujer que recuerda sus caricias
que no la puede odiar
que no la puede dejar de amar.

Perdido esta mi silencio
que me traiciona lo oscuro en las estrellas
y cuanto la abracé mimando su inocencia
con un cuchillo apuñalandome la infancia.

Tanto ella y yo sabíamos
que mi infierno era su ausencia

Y aún así se marchó
en silencio.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Malditismo
Moribundo.

2010

Infinitos

¿Qué sentido tenia despertar
en este bucle infinito?

Pisadas sobre la misma arena asqueada
tumultos que ya conocia en sus rostros
el mismo cuerpo y la misma almohada
las sabanas…
y el sudor impregnado de su ausencia.

Miradas penetradas
y la luz cobijando los dolores
la tristeza, quemandome las vidas
las pastillas que no te matan
y el alcohol que no te duerme
su carcajada resonando
y ya no la veo
ya no la encuentro.

La negra palpitando
en sus rojos delirios solitarios
que me mira pidiendo perdón
“¿De qué?” Le dije yo
de no saber vivir
y de crear un infinito desgraciado
un callado tocando el suelo
y una piedra, machacando sus infiernos

Aun así, ya no la veo
ya no la encuentro.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Poesía Maldita
Moribundo

indiferencia

La consciencia muerta

Miré por un instante
en el espejo entumecido
en el fondo el baldío
seco, como solía dormitar la pobreza

Dímelo, sin embargo
la ausencia es tuya
y el niño que carga en sus claveles
el encierro de sus huesos
solo quiere descansar
sentir la colorida juventud

y le parece distopica
entre la mesa mordida
y las lágrimas envueltos en papeles
procuraba regalarlos a la distancia frívola
entre sueños apagados
entre cristales aún sin romper.
aún.

¡Auxilio!
se han perdido en las miradas inocentes
y en el cielo se estrella nublado
la porfía de sus trilladas consciencias
se ha perdido el niño
que es lo mismo que la inocencia

aún no se encuentra
ni entre ferias y su pobreza
solo la consciencia muerta
en sus estados de tristeza.

Aún perdido en el letargo
aún sin saber de su existencia
solo escuchando la campana
en su tercera escuela del año

Asustada esta quien la busca
no era su madre ni su abuela
ni siquiera la sociedad entera
solo alguien sin llantos en los ojos
sin versos en la garganta
sin murmullos, en su casa.

Silencioso estaba entonces
la muralla muerta
con un extraño decía
de la familia lo conocian
encerrado en velo
la inocencia perdida

aún no lo encuentran
ni entre sus lágrimas
y la vergüenza.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Malditismo
Moribundo.

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La perdida crisálida roja

¿Cómo quiere el mundo
la eterna juventud?
colores marchitos
escaparse entre las grietas

soñando paralizar sus rumbos
inquebrantables.

Quisiera derrumbar
las rejas de mi mente oscura
encender la luz
un instante
y verme al sucio espejo partido

Delirios entre sus rumbos
inquebrantables.

Caminaba una sombra reconocible
era un perro rojo
sosteniendo la piedra fosilizada en sus fauces
dejaba sus patas perfilando
algún destino sucumbido en sus lágrimas.

¿Qué puedo hacer por ti?

Tráeme a escondidas
un trozo de vida
por debajo de la reja la pasamos
y dejamos las luces encendidas
por si me arrepiento de soñar.

Muerde la tierra
y trata de levantarte
no existe donde apoyarse

y solo se que hace frió
ni la luna alumbra mis llagas
ni recuerdo el color de la luz extraviada

será como la humedad
que entra por mis poros
algo minúsculo y enfermo
no, así no puede ser la luz perdida.

Le murmuré a la consciencia
quizás ella sepa
de que visten las estrellas muertas
no me contesta
y me acostumbro al silencio
y la oscuridad bañarme la tristeza.

Solo puedo dormir
soñar me alumbre las memorias
tocar la siembra gelida
pegada al desierto de su inocencia
suspirar el delirio de sus rumbos
inquebrantables

caer al ébano solitario
bajo la lluvia violentada
y al crepúsculo infinito.

Paralizar sus rumbos
inquebrantables.

Poema extraído de la noche fría
Estilo: Surrealismo
Moribundo

 

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Fuiste

La infamia
la grosera infamia de mis delirios.

Apagar como una luz
la llama de mis deseos
sin ir más lejos
en la sombra de lo que fui y ya no soy.

Se ha perdido y lo he buscado
como la canica azul diamante
de las infancias rotas.

Y la he perdido
como en el delirio
de que existo.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Malditismo
Moribundo

 

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