Ira N°1

“Me siento y eres libre en la medida en que pueda hacerte libre siendo libre de hacerlo…
tal como hacer el amor”

 

¡Destruye la inconsciencia enferma de la sociedad rebobinante que te aqueja y te acosa!
deja esos versos patéticos del alma que te obliga a ser poeta
si no naciste con el alma de la metáfora solo escupe lo que quieras
¡que frases de amor y de amistad sin esencia!
basta de la personificación sin escrúpulo
y de la anáfora estúpida he infertil
tal pueda ser infertil por ser transgenico
y maldito el transgenico que quiera ser hoja nueva
¡maldito el que ose criticar sin o con argumentos mis palabras enfermas!
¡maldito el que ose recuperarlas, y dar rienda suelta a mi cordura poco sociable!
¡No os creo una mierda suficiente maldita prostituta sociedad deliberante!
deja entonces el manifiesto en un palmazo de poesías poco abstractas
maneja las sensaciones y explota en un mar de golpes sobre una hoja cibertronica
sobre golpes en el mundo y la guerra mental
dejame gritar a los cuatro vientos sin es necesario
y no me calles porque te molesta o te incomoda
si no te parezco bien puedes irte donde quieras
pero cerca mio el cinismo no me interesa tener
vivo en una sociedad silenciosa
aprende a decir que no y a gritar lo que te molesta
es la única forma de calmar toda tu esencia.

Poema extraído de la hoja libre

Estilo: Corriente de la conciencia

Soñador

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El Latigo y la Rosa

“Que os desespera la mano que castiga benevolente, la esperas inquieta como quien osa imaginar un regalo de medianoche después de una cena romántica, como quien espera recibir lo recibido, como buen sumiso, como buen educador… ¿Y si os castigo con una Rosa…me odiaras?”

¿Que esperas de mis palabras ingenuas?

el castigo enfermo de una educación insensata y común

indolente y poco sensual de mi mano que viene por dar la vuelta bizarra de tu intimidad
eres un libro abierto y quemado
buscando entonces, donde quepa cada parte en tus llantos gimientes y solemnes
el orgasmo no miente ni las sensaciones tampoco
ni tu rostro perplejo, que veo a través del espejo gigante que pediste con humildad admirable
parecieras entonces una buena estudiante del maestro opresor
pero aun no puedes ni muerdes la mano que te da de comer
sabes que quieres, pero el placer innato de sentir dolor te condena 
te quedas estática, muda, un pañuelo cubre tus ojos y tu boca
esperas el libido golpear tu inocencia
pides perdón por el placer obtenido, el maestro esta complacido
sientes la sangre correr en tu cuerpo, el azote es permitido
las lagrimas sonríen en tu rostro demacrado y bizarro
¿De verdad quieres esto? Te pregunta el maestro
Responder respetuosamente para no alterar a tu maestro con una afirmación estrepitosa en tus llantos
el latigo acaricia con fuerza el glúteo de su esclava
la sumisa no resiste el encanto y desmaya en un mar de sensaciones 
Suena el despertador, la mujer se levanta algo adolorida
desconoce que pasa y solo recuerda su cuerpo adolorido
su entrepierna húmeda la hace pensar en lo acontecido sobre una sensación real
mientras su esposo rumbo al trabajo deja servido en su cama un desayuno, una carta y una rosa
la mujer confundida toma la carta y la abre:

“Amor, tuviste un sueño algo escurridizo en la noche, tranquila… te acariciaba el rostro mientras dormía
pensaba tenias una pesadilla como las que tenias antes… te deje una rosa, sabes jamas te lastimaría
Descansa, te amo. P.d: Disfruta tu desayuno.”

Poema extraído de la hoja libre

Estilo: Erotismo

Soñador.

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