Nymphilis (relato ciego de una sombra perdida)

“Solíamos creer en ellas, criaturas hermosas y aladas, de nobleza inigualable… llegamos al infierno y nunca más las vimos venir, nos abandonó la esperanza de nuestro espíritu alguna vez inquebrantable”

Princesas del cielo alado
nubladas bajaron al infierno en busca de los perdidos
nunca fuimos testigos de tal brillantez,
entre las llamas abrazadoras del pecado sin perdón.
El cielo las sacrifica
en honor a los caídos putrefactos
la desolación y lo inerte son obstáculos en su búsqueda
más no el principio ni el final de su misión.
Somos los hijos del pecado
aquellos que no olvidan lágrimas de sangre
dentro de las tierras lejanas del abismo, poseído por lo oscuro.
Se escuchan trompetas en su llegada
los gritos y dolores se hacen escuchar,
entre la lava y los cuerpos pidiendo clemencia
no son unas si no miles
bajando como cardumen en el omega de la bienaventuranza
rezando plegarias como ángeles luchando ante el destino de nosotros
los perdidos, los olvidados
los hijos de la alevosía y el dolo de la humanidad
quizás no éramos los elegidos al pasar
pues la lucha era eterna, en las pesadillas del ocaso maltrecho y perpetuado
así del cielo llovía sangre y las estatuas lloraban la pena eterna
de los campos de batalla en donde fuimos olvidados
por una humanidad, que cada vez estaba más olvidada…

Sálvennos… quien quiera que sean…

Poema extraído del libro “Las cuatro Lunas”

Estilo: Materialismo Cósmico

Soñador

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