No es un despido, es un comienzo

No es un despido, es un comienzo

que las palabras añejas me suenen a polvo entumecido

y que las memorias se lean, como baúles enmohecidos.

No es un despido, es un comienzo

el que haya respirado en eterna tristeza y que solo bastaran dos días

para entender que el despido no es un adiós.

No es un despido, es un comienzo

si te quiero salvar de mis palabras como cuchillas

y de mis pensamientos como bombas en plena guerra.

No es un despido, es un comienzo

si me aferro a la incandescente alegoría de tu perdón

de que borres mis pesadillas de mármol griego

como si nuestra historia fuera un relato de escritores clásicos

de esos que se van perdiendo en el pasado.

No es un despido, es un comienzo

si desespero en seguir perdiéndote, en mis miedos y mis dolores

y no aprendo a cerrar los ojos, calmar el ímpetu y besar la agonía de verte partir.

No es un despido, sino un comienzo furtivo

de ese, donde me debo escapar para encontrarme a mi mismo

tu no comprendes lo que todo significa, ni lo que puede significar la soledad

desgarrante y espantosa, desoladora y furiosa

esa que me pide a gritos escapar de la piel que me aferra

para no dañarte más, para verte siempre feliz

por eso, no es un despido, es un comienzo

que acepte quien soy y que quiero

que necesito y que me sobra

que puedo darte y que puedes darme.

Necesario es arrancar hacia los abismos de la consciencia

y reflexionar los porque de mis eufemismos

negar que quiero y debo mejorar

para así sentirme bien conmigo mismo y darte un respiro, ese que tu necesitas.

No es un despido, es un comienzo…

Poema extraído de los versos libres

Estilo: Expresionismo

Soñador.

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