El amor en los tiempos de la toxicidad y el cinismo

“Deja ese beso de plástico, esos te quiero embotellados, esa fragancia minimalista, esa mueca de triste felicidad, que estamos en tiempos de mascaras y mentiras.”

Mira, tómame la mano por un instante
bienvenida a las épocas modernas y de sueños realizados
al disturbio de los pensamientos y al ocaso de las tradiciones
al sexo por comprar y deseo para vender
a los te quiero de mentira y a las amistades volubles
al paso del tiempo y al tiempo por olvidar
a los trágicos destellos de guerras interminables
a los que viajan arrancando de la miseria y la xenofobia
a la pantalla mentirosa y a la bastarda caridad
a los derechos falsos y a las obligaciones eternas
a las poesías desesperadas y al cariño que se ruega
a las manos alzadas y a los gritos sociales
al perplejo misterio de los te amo verdaderos
a los hijos en cajas de plástico
al comer y las sensaciones transgenicas
a la angustia por casarte y endeudarte
a los anillos del oro sangriento
y del diamante culpable
a las amenazas del fin de los tiempos
al tiempo desgastado y que no vuelve
a los esquemas humanos y los prototipos de niño
al aire contaminado y los amores manchados
a la sucia mentira de las apariencias ajenas
al desgraciado armario de mascaras y expresiones
al triste beso de mentira
y al amor embotellado
a los te amo eternos y la mentira detrás de ellos
a las depresiones y los suicidios
a la gente que no le importa si te matas de un tiro
a la inmunda sociedad en que vivimos
a vivir encerrado por miedo al dolor
a la venta de sentimientos por Internet
y la compra de ilusiones por creer
al grito enmudecido
y los pastos sintéticos clavarse en tu piel
a la gente de plástico y relaciones de plástico
a la flor que se apaga
y al amor que se extingue
a los odios comunes y esta poesía maldita
al recuerdo y al olvido
a no poder olvidar ni tampoco poder recobrar
al abrazo frió y las relaciones instantáneas
al quiebre de estas y al inicio de una nueva
al olvido de las buenas acciones
y al recuerdo solo de los errores
al apuntarte con el dedo en la calle
y también por las redes sociales
al inmaculado aborrezco de esta sociedad de plástico
al decirte mejor entremos y no salgamos
mientras te beso en los te amo pasados
que ya ni recuerdo
pero se que alguna vez existió.

Fragmento extraído de las noches olvidadas
Estilo: Futurismo
Soñador.

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Abrazo al alma misma

“Dejad de sufrir de las inclemencias de la vida, sopla el risueño futuro que te espera, despejaras así las iras y las penurias, pues de vida mereces algo mejor que esto.”

Dejad de maltratar el alma buena
los mejores tiempos volverán y las risas abundaran.
No golpeareis el espíritu inquebrantable
la sonrisa eterna y las caricias al alma misma.
No sufriréis más de la desdicha
ni de la vida que se acaba, que recién comienza.
No dolerá más el cuerpo joven y fuerte
y responderás a la vitalidad de un verso distraído.
Dejad la poesía maldita
y reconfortáis de buenas vibras al aura malherida
de amores que se destruyeron
de planes que no se concretaron.
¡Valéis mil hombres en fortuna!
y quinientos de ellos en voluntad de vivir.
Sois un líder en virtud
de mañanas solemnes y de esfuerzos cumplidos.
No permitáis que el mundo goce con tu derrota
ni que haga festines con tus dientes comiendo tierra.
No dejéis que las depresiones echen a morir
tu ímpetu invencible.
Recuerda que naciste entre miles
para ser el más grande de todos.
Dejad de lastimarte
dejad de maltratar el alma buena
los mejores tiempos volverán…
y las risas abundaran.

Poema extraído del alma herida
Estilo: Corriente de la conciencia
Soñador, siempre.

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Los Agujeros Desteñidos

“Espera, deja abrir los ojos, aun no despierto, aun tengo cristales en los oídos odiosos y miseria en mis pupilas, aun tengo deseos de no revivir.”

Deja que te cuente una historia
de lagrimas que se volvían tuercas en esas camas de metal
de pedazos de esmeralda que confundía con tu pelo
de piedras en los zapatos mientras caminaba a comprar los pasajes
de recuerdos infames y de cristales en los oídos
de las veces que me robabas el sueño y me quedaba viéndote
una luna entera, un suspiro bajo la niebla
y de los resfrios cada mañana
de los dolores de espalda que me quitaban el alma
de aquellas maquinas marcando deberes
de aquellos sumisos deberes
de aquel cristal en los oídos
de mil olvidos en mi mente añeja
de la miseria en mis pupilas cansadas
de los resortes tocarme cada mañana
de las mañanas ficticias
y de los recuerdos cabizbajos
de las pesadillas aquellas
de sabanas que se revolcaban
y de cuerpos invisibles
de gemidos dolorosos
y de imágenes inolvidables
de cabellos largos que no se amaban
pero se tenían en la mente ajena
pero aun seguía aferrado
con los cristales en los oídos
con la miseria en las pupilas
con el alma destruida.

Deja que te cuente una historia
de pasados presentes
de poemas malheridos
de sonrisas falsas y brisas marinas
de dolores eternos
de pastillas y sobredosis
de alcoholes sin terminar
de recuerdos sin borrar
de discos duros sin formatear
de cristales miserables
de pupilas en los oídos
de mejillas recaídas
de pedir explicaciones y olvidarte
de que existo
de que vivo
de que no quiero vivir
de que tengo que vivir
de que no quiero despertar
de que debo despertar
de que no se que hacer
de que me digas que hacer

Las aves vuelan en su libertad de existir
¿que tengo yo para poder vivir?
Deja que te cuente una historia
con la miseria en las pupilas
con el alma destruida.

Fragmento extraído de las noches tristes
Estilo: Corriente de la Conciencia, Surrealismo.
Soñador.

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