Amapola

“Bebe una copa conmigo, algo sencillo, deja que suspire los últimos minutos
sin que el aire se vaya a mi mente, recordándote en el final de mis memorias.”

Recuerdas esa tarde de Enero
tomaste mi mano caminando en pastos febriles
movías el pelo brillando en nubes y sombras.
Que fuera la noche de Abril en tu cama
rogando perplejas estrellas en tus versos atolondrados
tomaba el canelo entre mis brazos
pensando en un sueño eterno entre mis besos
quería dormir sin saber donde despertar
me brinde ese color blanco
de abrazos café y muletas azules
la bebí con un poco de agua sucia
y esperé que me durmiera la esperanza
de no sufrir nunca más en la vida.
Me despertó la somnolencia inmutable
de una cama vacía de hospital
ya no estabas y solo marcaba tu numero
entre muchos que bloqueaste para que no molestara
me había vuelto una mosca
en una despreciable y poco elegante discordancia
y me brinde de otro color blanco
de estrofas tristes y sin motivos
escribiendo una paradoja
entre el amor y las pastillas
me tome veinte para dormir
y desperté en una tumba entre murmullos de mentira
entre coros gregorianos y Aves María
no te vi entre la multitud
cerré la boca entre lagrimas muertas
y jale del gatillo en una mordida certera
comencé a sentir el liquido entre mis venas
me dormí contento esperando vinieras
sabiendo ya no existía en tus recuerdos
pero yo dejaría de sufrir.

Ave María Purísima
sin pecado concedido.

Fragmento extraído de las noches tristes
Estilo: Poesía Maldita.
Moribundo.

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