Desangro

“Me muero por marcar los versos en estos días nublados, en esas nubes que clavan el frió moribundo a mi cuerpo endeble, a las horas y al paso por no verte, al entierro de vendas culpables, al me duermo esperando caigan lo cielos.”

Hoy es día de duelo
me marcho descalzo
hacia la herida de mis huesos.

La flor que alguna vez te regalé
hoy marchita como calla mi voz
y la prosa maldita me aferra
a su inmundo dolor.

Que me queda por ganar en estos besos
te marchaste con mis sueños
en ese tren de medianoche
y me dejaste espinas temblorosas
en un camino hecho por valientes leprosos.

Quitame esa ropa nada nueva
que me quiero inmutar tus balas a quemarropa
tus mentiras que no me buscas
y mis olvidos nada fuertes.

Se me fue la espera
en esos metros siempre llenos
en esos labios hoy vuestros
en mis noches y eufemismos.

Donde cayo el cielo
que me alumbra los corazones rotos
y la insospechada humanidad
que se llevo tu bondad
cual hoy sabe a muerte.

Me llueven las heridas
que me causo tu destierro
y se me pudre el alma
buscando un simple consuelo.

Se me hicieron años las palabras
y el sufrimiento que ahogo en malos consejos
el engaño de oraciones
hoy lentos crucifijos en el te espero
y te fuiste tomándome la vida.

Buscaré en el polvo trozos de luna
y las guardaré en cofres de hilo negro
de aquellos que mutan las esperanzas
pintadas en medias tintas
las guardaré bajo mi cama
para soñarte en mi consciencia
aquella que perdí
buscándote la vida entera.

Quitame las vendas
hoy nada nuevas
que se me infecta el alma
en versos viejos.

De un amor que nada importa
que me tortura tu inclemencia
de un hombre muerto enamorado
que sangra por la tierra.

Poema corto extraído de la hoja libre
Estilo: Expresionismo
Moribundo.

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In Réquiem III

“Las noches de ultimo jubilo, me dispondré a besar la mano negra, producto de corazones rotos y cabizbajos, me volví una fruta podrida, sabiendo ya no me querías, sabiendo que caminaba solo por la vida.”

Como duele el alma
en estos versos más oscuros
en esos caminos más solitarios
donde pensé alguna vez volverías.

Dicen, los sabios malditos
que los amores pasados
son versos marcados en libros añejos
en copas a medio terminar
en camas un tanto frías y solitarias.

Dejé por tardes enteras mi hambre
y mi hipocondría
y sucumbí ante la disquinesia
de un abrazo en mi alma.

Soñaba que, aunque bastante tarde
algún día volverías a buscarme
que otros hombres no habían tocado tu cama
y que aun guardabas en ti mi esencia dolida.

Como fue la espera
que enloquecí en versos tardíos
el pan me sabía a hiel
y los calambres en mi mente
no fueron más que avisos
de una triste agonía.

Abrí mi puerta mirando los buses
los taxis e incluso al cartero
pensar que tanto amor entregado
algún día te traería conmigo.

Me marchite esperando tu rostro
que vinieras a buscarme antes de morir la prosa
y te olvidaste de las promesas que me juraste
hoy tanto revuelo me obliga a buscar cobijo en mi cama
sin anhelar más que un simple te quiero
y te acuerdes de mí.

No puedo amar sin desconfiar
ni mirar a los ojos a una mujer
me llena la inevitable pandemia de mis sentidos
adoloridos y masacrados
buscando perpetuarte
y para ti, dejar de haber existido.

Me duermo aferrado a las almohadas
tal como solía abrazarte
me hiciste costumbre cuidarte
y ahora te fuiste sin recordarme.

Leo a Pizarnik
a Cortázar y a Bécquer
escribo libros tratando de consolarme
de poesía maldita algo distante
tratando de rehabilitarme de tu ausencia
de mi sufrimiento sin anestesia
que pudiera contener mi desesperación.

Ya no tengo un hijo
lo he perdido en tus memorias
en tus culparme por quererte
en mi quedarme callado y perderte.

Aun lo tengo en mente
celebro sus años
y le tengo alas en sus zapatos
te mando regalos sin saber donde te encuentras
sin saber si lo recuerdas
sin saber si lo extrañas.

Me marchite esperando tu cuerpo
abrazarme perdido en esta espera tortuosa
dijiste que viajarías por quien fuera
y hoy espero, como un perro en invierno.

Quisiera dormir sin pastillas
perderme en mis escritos
dejar de soñarte un día
ya sabiendo no volverías.
Por mí.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Poesía Maldita
Moribundo.

123

Insomnio purpura

“Mira esa triste consciencia, esa dura mañana de fríos y temblores, era una enferma coincidencia encontrarte aquí, buscándome.”

Agónico era despertar con la consciencia fría
los brazos entumecidos y largos quejidos
de solida muralla de tristes memorias.

Terminé fundiendome en las sabanas asqueadas
en mis recuerdos cansados
de los ausentes abrazos.

Me vine en sueños y metáforas
en dulces palabras inexistentes
en dolorosos te espero y en nunca volverás.

Traje conmigo un abrigo nada pomposo
en un largo camino nada amigable
terminé perdiéndome solo
en esos aromas de muerte.

Recoge mi cuerpo nada atractivo
hoy desecho por tu culpa
nada más vivo entre llantos
perplejos y gélidos
buscando un simple respiro
en mi ahogo entre tanto buscarte.

Me vine entre sueños y escorbuto
entre viajes nada amables
buscando un simple cariño
siquiera me reconforte.

Nada más despierto
entre almohadas mojadas
de tanta lagrima silenciosa
un verso y un me muero
un te pido termines luego.

Nada cuesta si todo quieres
si nada quieres porque vuelves
desgarra de una vez mi alma cansada
y deja de procurar que un poco te importo.

No vuelvas sin gracias
ni perdones ni olvidos
no te quiero cerca mio
si aun no te ha dolido.

Es que quiero me comprendas
que despertarse cada día duele
que le pido a mis demonios
que dejen de atormentarme.

Es que quiero me comprendas
que si el cuerpo duele
como dolerá el alma
con esa arrogancia tuya.

Te imploro entonces dejes
de procurar que te importo
que me quieres y que vuelves
que en tu corazón hay algo bueno
cuando ni el perdón existe
en tu bello y engañoso destello.

Despierto cada mañana
implorando a los dioses
que me dejen partir a sus cielos
que me hundo en la miseria
en los cantos que son alarmas
en mensajes que nada dicen
en ese te espero y tu no vuelves.

Cargo enfermo al hijo muerto
mientras mojo la cama
de llantos y alaridos malditos
y tu piensas
que eres la única que sufre
que llora y se estremece
cuando llevo años
esperando acabe este tormento.

Rogándole a quien sea
a la piedra en el pecho
a tu dorso desnudo
y a mi cuerpo estropeado
que de verdad me deje partir
que no lo soporto
que te hayas ido con mi hijo en brazos
con mis sueños y anhelos
en ese bolso de trapo.

Hoy sonríes pequeña
esbelta y bien hermosa
mientras yo aun te espero
en esta cama bien muerto
recuerda venir a verme
en estas tumbas de caoba
cuando pueda partir con mi hijo
de este mundo bien enfermo.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Poesía Maldita.
Moribundo.

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El feo no tiene quien le escriba.

“Nunca importó tus palabras cultas, nunca importó lo que sabias y que entusiasmo pusieras, que quisiera el mundo un horrendo gobernando los destajos malditos de una sociedad de plasticina y muecas baratas, que quisiera el mundo lo que no tiene, sinceridades de pacotilla, pues el feo no tiene quien le escriba.”

Mándale saludos al bello desgraciado
al brilloso ojitos de buenos genes
a la casquivana buenas curvas
al parásito abrazo de gente barata.
Olvida al feo cual triste se siente
y tráeme mascarillas falsas para tu sonrisa falsa
tráeme un tequila barato, que me borre las mentiras de esa puta
que me robó más que el alma, un poco de mi adorable angustia
deja que se junte con esos actores de cine
esos bellos galanes de sociedades mundanas
los músculos de bala, las cabezas de martillos
los inmundos bien vestidos
los burlescos bien hablados
los que pagan cuentas de posmodernismo
y los que dicen ver belleza en el interior.
¡Mentirosos los ajenos imbéciles!
¡Los bienaventurados que gozan de un buen sexo mañanero!
Y los infelices rechazados por obesos y delgados
que se pudran en el infierno.
Da lo mismo tus doctorados
tus buenas intenciones y tus cuantos te quiero
que sepas la diferencia entre Marx y Bakunin
entre Tesla y Edison
o que intentes parlotearle a una bella dama
la diferencia entre un poema y una prosa
los feos por muy bien vestido que anden
nunca tendrán quien les escriba.
En cambio, si eres bello y bien apernado
faltaran las camas sudadas por tanta mujer interesada
no faltaran las cartas bien perfumadas
ni menos aun las fiestas donde conocer gente apuesta
porque en estos siglos de tanto escepticismo
da lo mismo tu inteligencia
si eres callado y tienes granos
o siquiera osaras acercarte a una mujer
ten la certeza misma
que ahora mismo estarías en Facebook
acusado de acosador y violador
es que este mundo bien conocido
no importa cuanto te esfuerces
si naciste apuesto
y bueno para las mujeres
tendrás quien te escriba
porque los feos, no tienen quien les recuerden.

Mándale saludos a ese joven bien pintoso
que la Tierra, sera de los bellos.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Minimalismo
Moribundo.

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Punto Aparte

 

“Nunca nos imaginamos, en el temblor de nuestras vidas, que la distante sordera del alma acallara los dolores, nunca más volvieron a ver, nunca más volvieron a sentir.”

Pregúntate un momento
donde fueron las promesas vencidas
las pisadas tambaleantes
que nunca fueron cojera.
Las proezas de vivir
en siglos malditos y enmudecidos
donde venderte cariños fue lo más fácil
donde regalarme un sentimiento era sencillo
muy sencillo
como quien roba un dulce a un niño
así de fácil
así de sencillo.

Te escapaste con mis libros nada importantes
y me dejaste eternas cuestiones y respuestas
el tiempo fue la mejor consejera
de mis heridas profundas en esta guerra
donde tu inclemencia brotaban balas de los silencios
y me caí desangrando el alma
busqué entre lagrimas ciegas
un porqué a tus miserias
y me respondí yo mismo
en aquellos gritos de medianoche
junto a un pisco nada bueno
entre amigos nada amigos
me respondieron las resacas lectoras
de mis pesadillas oliendo a muerte
te visité en ellas como fuera tu casa
y perdí en los laberintos de mi tristeza.

Que inclemencia era verte tan lejos
en los murmullos nada ajenos
de mis botellas nada llenas
me ahogue en ese vomito nada limpio
rogando que me quemara la consciencia
por eso tome whisky del bueno
añejado en putas de mala clase
y visité mundos nada respetables
para intentar olvidarte sin matarme
que me consumiera la mierda
sobre esa noche un poco fría
que me quemaba las entrañas
buscando una nueva vida.

Y que inclemencia fue verte tan distante
tan linda y tan odiada
tan buena y tan malvada
es que termine lamiendo la tierra sucia
buscando los misterios de la mente
escribiendo poesía burda
en madrugadas desdichadas
hoy volviste como si nada
como si verme no te importara
es que escupo sobre mi cara
nada bella, bien traumada
buscando entender tanta maldad
que guarda la vida
en mis calles del enigma
acompañándome un perro
perro viejo e inocente
hoy un poco muerto
pero bien amable.

Mi mente muerte y nada viva
por tu indiferencia bien adrede
fue a dejar flores al cementerio
a mis sueños y alegrías
comprendiendo así que nunca
entenderías que daño provocaste
y que inclemencia fue verte tan distante
con tu ropa nueva y tus fotos vivas
es que quise desaparecieras
por mis lechos nunca muertos
nada apuestos
hoy bien lejos.

Poema extraído de la noche triste
Estilo: Poesía Maldita
Perdido.

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Por siempre, bella mariquita

“Escóndete mariquita querida, en este mundo sidoso de mentiras, que te fuiste esperando la flor en una piedra malherida, con sangre roja en las mejillas”

Tráiganle un vino tinto a mi bella mariquita
que se esconde en la miseria pero hermosa
de un país sufrido de luchas largas
y del pueblo traicionado.

Bésenle las patas a quien fuera mariquita
de esta poesía roja y maldita
que te recuerdo de pendejo
sin saber que era la vida.

Hoy te leo mariquita linda
en los tumultos vencidos
en los callados pinceles
de un futuro nuestro siempre incierto.

Páseme la copa mariquita linda
y tomemos como toman los machos
a quebrar el vidrio y a tomar del vaso roto
que me corto los labios por la absurda indiferencia
que somos rechazados entre los imbéciles
que gritan libertad entre tanta intolerancia.

Deja que te grabe en murallas olvidadas
de un Santiago siempre viejo
de una mirada siempre blanca
que veo el mundo en negro
y me revelo como un necio
a la discordia perversa
aunque el susurro de los ineptos
tenga casco entre las piernas.

Pídele perdón al cielo
como me perdí en los amores profanos
mientras te moriste
esperando los pañuelos rosados.
No me escribas entonces
desde la tumba y sus flores
que le pusimos lavandas negras
al milico sin memoria.

Hoy recuerdo tu prosa revolucionaria
mientras hago lucha en lo mal escrito
en mis versos que nada riman
en mis jergas burlescas
en el pienso, luego existo
en tus versos hoy coleando.

Déjame cantarte mariquita linda
con mi prosa desecha y maldita
que me vengo desde lo lejos
por traerte a la vida
y me sigo perdiendo
entre lo políticamente correcto
porque me rebelo a la desfachatez
de esta distopía mundana
del burgués mintiéndole al pobre
del pobre votando por ladrones
entre el pan que falta en la mesa
entre mesas rellenas de mentiras
entre el niño mísero y rechazado
entre el rubio bien aceptado.

Pídele perdón al cielo
cuando me perdí en versos dolidos
mientras te moriste esperando
los pañuelos rosados.
Déjame cantarte mariquita linda
con mi prosa desecha y podrida
que me vengo desde lo lejos
por traerte siempre a la vida.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Poesía Maldita
Soñador

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