Las manillas del corazón

“Como podías vivir sabiendo que te estaba sufriendo, viendo tus caras y tus respuestas a quien fuese distinto a mi, a la delicadeza de lo inmutable y al dolor de verte aquí, girando sin mi.”

¿Como podíamos respirar con ese dolor en el pecho?
Los lagos eran enormes y mis lagrimas inundaban sus metros
te vi desde lo alto en una casa con palos de madera
como construyendo un paisaje de las obras que solías dibujar.

Las astillas clavaron mis pupilas cansadas
y paré de gritar como un niño enfermo
pensando me cobijarías en estos tiempos tan ajenos
en esos tiempos tan distintos a lo que solía olvidar.

Buscaba palabras en diccionarios añejos
para tratar de escribirte un prefacio nada bueno
pues el alma se me cansaba y necesitaba dormir
como un viejo esperando la vida se le viniera encima.

Fue entonces que decidí dejarme partir
en esos versos algo desgastados y polvorientos
en una silla que mece con tu discordia
con tus te quiero pero muerto.

Pero la verdad era que ya me había cansado
solo buscaba dormirme en esos sueños siempre nuestros
en lo poco que me quedaba de ti
sin pensar si volverías, asumiendo no lo harías.

Me hablabas de seguir viviendo
cuando tenias tu destino hecho
parece que nunca te afecto tanto mi partida
y los murmullos sobre mi nombre te parecían una molestia.

Ahora recito para calmar el dolor
pero pienso que nada tiene memoria
como tu te dormiste en el abrazo ajeno
y yo me quede mirando como perdías aquellos te quiero.

Le perdí el gusto a la vida
y terminé embriagándome en canciones nada poéticas
sobre como acabar con el mundo y nuestras prosas malditas
mientras te veía sonriendo a lo lejos, feliz sin mi compañía.

Subí entonces al ultimo piso de aquella casa tan antigua
abrí la ventana con profunda sutileza
para antes girar las manillas de ese reloj un poco anticuado
y lanzarme al vació esperando recogieras mis versos por mi.

Si quieres dejarme ahí no hay problema
me acostumbre a vivir con tu desazón mientras sufría
si quieres dejarlo ahí esta bien
deja que otros se traguen la tierra por venir
que en esa casa sigue sonando un te espero
pero sé que nunca volverás
así que solo déjala sonar
hasta que pare la manilla
pues no hay nada que esperar
no hay nada que buscar.

Poema extraído de las noches tristes.
Estilo: Expresionismo.
Soñador.

reloj-antiguo

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