La casa de los espejos

Pesadilla tenebrosa, un paralelo de sensaciones superfluas que inundan mis largas y angostas noches con sabor a mañana y soledad. Quizás olvide tomarme la pastilla, un trago de licor y un cigarro encendido, mentirle al alma envenena los suspiros y tu, perdida creyendo no te veo, pero me ves a lo lejos como creyendo te condenaré por mis desgracias. Que habrás comido que adivinaste, criatura odiosa, enferma, que cree puede aferrarme a sus mentiras bastardas como hace un par de años. No soy el mismo niño imbécil que corría por verte, que creía en el amor como los cuentos que solía leerte guardándote un poco de esa inocencia que te fue violada en sus desgarros, pero hoy, te besas con quien te violo, porque la vida es enferma y yo me escapo de aquello aunque sin mucha suerte y algo cansado.
Cansado de mis viejos pretendientes que me soñé mirando la discordia un tanto viva, como el cordero que sabrá sera asesinado como mis sueños y te recuerdo cada noche los gritos tortuosos de mis lagrimas en tu ropa hoy perfumada con otros olores que no son míos, pero son de otros.
¿Pero que importa? Finalmente era lo que querías, siempre lo quisiste, un poco de intimidades somnolientas y de disparos desganados, de sueños ahogados en cariños tan ajenos, tan amorfos que perdieron consistencia y me preguntan porque lo sigues haciendo, me lo preguntan los versos y también otras calañas y verborreas. ¿Por que vuelves? ¿Porque te quedas? Nada tiene que recordarte a mi, tus manos ya no tienen mis ausencias y mis poemas ya no llevan tu nombre, no hablo de amores que me juraste ni de sueños que no cumplimos, sino de las veces que me mentiste y de las lagrimas que no se escuchan, que no se oyen…

¿Por que sigues viendo detrás de los espejos?
Tus miradas obtusas, mi miedo desechado
mi cama y mis almohadas
tu cama y otros te quiero
mis sueños vueltas madrugadas
tus madrugadas vistiendo de negro
mi enferma soledad y murmullos
tus cómplices mentiras con otros hombres
que miro al destino y contemplo que te vas
te quedas mirando a oscuras
quien te recuerdo y ya no deberías
pero te quedas sin tener porqué
y después te marchas y no vuelves
por favor, no vuelvas.

Me duermo en esas salas blanquecinas, colores tus cremas hoy pesadillas
quien fue ni que fuese lo que perdiste, pero volviste y ya no quiero verte
observas mis palabras, ya no son tuyas ni quisiera lo fueran, tan quisquillosas las miradas furtivas, tan amargas las prosas malditas, que nada me importa y que todo se olvida, que quiero desaparezcas, que me dejes vivir
que rompas los espejos y que brilles por tu ausencia
que ya no quiero, no te escribo, que te entierro en mis suspiros.

Prosa extraída de la hoja libre.
Estilo: Surrealismo
Moribundo.

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Y no podrás con la prosa

Nunca te enamores de un poeta
que hace versos de tus lagrimas caídas
nunca te enamores de uno
que te perpetuará en cada rincón.

No te ciegues con uno, no
que sus amores son entregados como la rosa
y los suspiros al aire
como corriendo a la distancia.

No le digas te amo a un poeta
si no sabrás corresponder sus heridas
la inocencia es una, un tanto salvaje e incontrolable
un delirio maldito de cuanto se puede amar.

No le implores ser su musa, no
si con las estrellas te marcharas
abandonaras los sueños bendecidos
y con la dicha mataras las palabras alguna vez vivas.

No te enamores de un poeta
si no soportas un te amo en cada linea
si el pasado pesa como el caballo acongojado
que basta con su nostalgia como el martirio cada día.

No trates de mentirle, no
en estos tiempos del marfil ensangrentado
donde el amor es un mito de los cuentos de antaño
y cualquiera ama como cualquiera engaña.

No te le acerques, no
si no soportas el peso de vivir en libros polvorientos
de algún enamorado que guste de amar y quiera enamorar
que caminaras dormida en los letargos de la historia.

No te arriesgues en amar a un poeta
si no podrás soportar la entrega
en tiempos del cinismo y falsas muecas
que dará su vida y también su tristeza.

No te enamores de un poeta
si no sabes como amar y como entregar
que un poeta muere en el silencio
de encontrar a quien dar y quien lo quiera amar.

No te enamores de un poeta…

Poema corto extraído de la hoja libre.
Estilo: Romanticismo.
Soñador.

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