La cotidianidad de olvidar

Hay un momento para las cosas
es cierto, hay un momento para todo
decir, he aprendido a dejarte pasar
porque era el momento justo para olvidarte.

Sin embargo, siento la disquinesia del tiempo
fluctuaciones irrelevantes que me confunden de sitio
quizás, no era el tiempo de nosotros
no era el tiempo de nadie en estos tiempos.

Pero ya fuiste historia en mis cuadernos
de mis poemas enfermos y tristes
pero ya era el momento de sonreír
sin que se nos vaya la vida en aquello.

Ya era hora, de besar las almohadas vacías
de buscar el sexo en los brazos ajenos
y quizás no era nuestro tiempo
pero era el momento justo para olvidarte.

Y fíjate tú, que la rima no se me acaba
no lo hará porque hayas decidido irte
quizás fue el momento justo
para que entendieras que sin ti
no dejaré de vivir.

Quizás soy el momento preciso
de quebrar la silueta de tu mal memoria
de unir los barcos de esos viajes interminables
de mal parir el hijo nunca creado.

Quizás, era el momento justo
para vomitar los alcoholes añejos
y las miradas furtivas
y si es cierto, no moriré por tu ausencia.

Quizás era el momento
para aprender del amor propio
de la soledad compañera
de conocer la dicha de ser yo mismo.

Quizás sea el momento de dejarte partir
de sepultar la piedra de tus ojos
de palpar lejos la disforia
y de ser yo mismo
sonrisa nueva.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Surrealismo
Moribundo

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Un pensamiento en “La cotidianidad de olvidar

  1. lavie13 dice:

    Qué difícil a veces, pero qué necesario…

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