La inefable persistencia del corazón

“Quizá solo se trate de encontrar a quien te sigue mirando cuando tú cierras los ojos.”
Elvira Sastre

Ayer la noche me sabia a tu extrañeza
y sin embargo en abrigo parecía un tanto más frió
que de costumbre.

Los versos ya no me cantan las alegrías diurnas
y parecen serenatas de luna vieja
esperando tu cara en mi cama.

Tristeza era pensar que a los 25 años
el amor nos parecía más ajeno
y sin duda, lo buscábamos con más gracia que de costumbre
era de esperar que tus antipatías me volvieran un poco loco
pero aun así, te esperara en mi cama en la madrugada
no era tan desquiciado si la luna nos guiñaba el ojo
como queriendo empujarnos a aventurarnos a la dicha
de no estar tan solos en una vida llena de soledades.

Y tu me llenabas un poco
de sonrisas que ya no recordaba
te dije con frecuencia
mientras la voz hacia a su vez de linterna
en la oscuridad de mi pieza
que nada es lo que parece
y ya estoy un poco más destrozado y desdichado
que nos encontramos con ciertas dudas existenciales

¿Qué hace la vida uniendo dos almas rotas?

Una esta más rota que otra
lo digo porque sonríes y yo
yo sonrió contigo
solo contigo.

Y el té que sabes, me gusta tanto
me sabe a besos húmedos que tu me das
el pan que ya no lo espero tan crujiente
contigo toma un sabor inexplicable
ni siquiera es crujiente
solo sabe a ti
y con eso basta.

¿Qué tan duradero es el amor entre mendigos extrañables?
quizás, un cigarro en medio de la muchedumbre tan común
una conversación sobre libros pasados
y que no entiendes, yo tampoco las entiendo
pero si comprendo la lectura de tus ojos infinitos

Y me haces escribir sobre mundos alegres
cuando suelo plasmar la melancolía en los momentos olvidados
¿Quién te dio el derecho de cambiar mi forma de ver la poesía?
yo mismo lo hice, cuando miraste mis ojos flébiles
calmarte la paciencia inundada.

Sollozas tus labios con los míos
cuando pido te quedes sin cuestionar
la corrosiva agonía de mis lunas en luto.

¿Porqué te marchas?
Y de repente tu silueta se vuelve un mundo…

Ya nada más te pido
solo quédate un instante
y que en momento
se nos vuelva la vida entera
junto a ti.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Expresionismo
Moribundo.

 

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Carta n°2

La vida sostiene las fragilidades
de la tristeza y la felicidad
y los cristales rotos
se vuelven lágrimas camino al pozo
uno delirante que nos dice sonreír
uno amable que nos permite contentar
sin remedio lo sublime
sin reparo lo que hay que recordar.

Te fuiste en los pasillos
camelias y flores
en tus ojos en reflejo la luna
la dulce angustia volverse una piedra
y ya cojeabas paso firme
los misterios de la vida
te vi los pañuelos venturosos
acariciarte los cristales
que ya no quise molestarte
que ya no existe motivo
los motivos.

Los años pasan
como hojas en los libros
y ya no había polvo que limpiar
ni en la comisura de tus sueños
dichosa era tu memoria
tan viejos mis delirios
tan bella amiga mía
no me aguarda tu respiro.

Ya te esperan esas glorias
tus pestañas me sonríen
y los pétalos de rosa
se esconden en tus jardines
no me queda nada bello
más que tu compañía en días de Febrero
mil recuerdos y caricias
de los lejos a mis suspiros.

Recuerda que la vida
es una sola y viaja rápido
como las balas en el amor
y los olvidos en el dolor
todo por cuanto sufres
tiene un porque y un cuando
sin más explicación que darle
que pedirte no te abandones
que mis manos aun cansadas y enfermas
no te soltaran mientras pueda.

Amistad y fraternidad
entre los años sin que me evoques
reflejos de tu mirada
de una luna que se guarda
aparece cada noche
aun si quiera, haber visto tu cara.

Mi bella amiga no prescindas
de mis palabras tan añejas
que te quiero de tantos años
que no me olvido de recordarte.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Expresionismo.
Moribundo.

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Te pregunto

Mi vida fue tu vida
en las pisadas hoy descalzas
si bien quiero perderme
no olvido preguntarte.

¿Que sentido tienen las lagrimas
en miradas sometidas?
Sabias los caminos
pero decidiste el norte incierto.

¿Como puedes vivir
sabiendo que me quiero morir?
Los cerezos crecen en arboles
manchados de adolorida tierra roja.

Me avergüenza la tristeza
que inunda mi alma moribunda
mientras entierro en ataúdes
hoy mis versos malditos.

¿Pero que destino tengo
sino sufrir por tu culpa?
donde están sino, las vertientes de mi vida
hoy distantes y sucias, como mis lirios negros.

¿Como puedes mirar otros ojos
mientras quedo ciego de tanto llorar?
Quizás hay un porqué
un cuando ni un donde me exilio.

Y es que se me secan las esperanzas
hoy perdidas y acuchilladas
y no parto de sufrir
mientras tocas otros besos.

Se me acaban ya las prosas
los versos y antónimos
prometí te perpetuaría
pero me suicido en tu indolencia.

¿Te importa si fallezco?
Los cielos se nublan al verme gemir
que les imploro dejar de sufrir
que duele, no para y no aguanto la tortura.

Pero tengo y no espero
no puedo esperarte más
pero aun no me puedo ir
me encadeno a tus mentiras sin pedirlo.

¿Que quieres de mi?
Ya no vivo y solo duermo
deseando se vayan mis demonios
que retardan la extensa agonía.

Y se me acaban las prosas
los versos y los te quiero
ya no camino ni gateo
me pisotea la angustia al suelo muerto.

Como muero y no me muero
pero quisiera morirme
que tu me hablaras y yo asistiera
y no me perdiera en ese limbo.

¿Te importa si fallezco?
Deja de amarrarme a tu codicia infértil
que ya no aguanto, que me duele mucho
que ya no puedo soportarlo más.

Poema extraído de la hoja libre.
Estilo: Expresionismo.
Moribundo.

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Las manillas del corazón

“Como podías vivir sabiendo que te estaba sufriendo, viendo tus caras y tus respuestas a quien fuese distinto a mi, a la delicadeza de lo inmutable y al dolor de verte aquí, girando sin mi.”

¿Como podíamos respirar con ese dolor en el pecho?
Los lagos eran enormes y mis lagrimas inundaban sus metros
te vi desde lo alto en una casa con palos de madera
como construyendo un paisaje de las obras que solías dibujar.

Las astillas clavaron mis pupilas cansadas
y paré de gritar como un niño enfermo
pensando me cobijarías en estos tiempos tan ajenos
en esos tiempos tan distintos a lo que solía olvidar.

Buscaba palabras en diccionarios añejos
para tratar de escribirte un prefacio nada bueno
pues el alma se me cansaba y necesitaba dormir
como un viejo esperando la vida se le viniera encima.

Fue entonces que decidí dejarme partir
en esos versos algo desgastados y polvorientos
en una silla que mece con tu discordia
con tus te quiero pero muerto.

Pero la verdad era que ya me había cansado
solo buscaba dormirme en esos sueños siempre nuestros
en lo poco que me quedaba de ti
sin pensar si volverías, asumiendo no lo harías.

Me hablabas de seguir viviendo
cuando tenias tu destino hecho
parece que nunca te afecto tanto mi partida
y los murmullos sobre mi nombre te parecían una molestia.

Ahora recito para calmar el dolor
pero pienso que nada tiene memoria
como tu te dormiste en el abrazo ajeno
y yo me quede mirando como perdías aquellos te quiero.

Le perdí el gusto a la vida
y terminé embriagándome en canciones nada poéticas
sobre como acabar con el mundo y nuestras prosas malditas
mientras te veía sonriendo a lo lejos, feliz sin mi compañía.

Subí entonces al ultimo piso de aquella casa tan antigua
abrí la ventana con profunda sutileza
para antes girar las manillas de ese reloj un poco anticuado
y lanzarme al vació esperando recogieras mis versos por mi.

Si quieres dejarme ahí no hay problema
me acostumbre a vivir con tu desazón mientras sufría
si quieres dejarlo ahí esta bien
deja que otros se traguen la tierra por venir
que en esa casa sigue sonando un te espero
pero sé que nunca volverás
así que solo déjala sonar
hasta que pare la manilla
pues no hay nada que esperar
no hay nada que buscar.

Poema extraído de las noches tristes.
Estilo: Expresionismo.
Soñador.

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Analgésico

“Pensaste que mi vida era tuya en estos siglos tan indolentes, donde los besos se dan entre mentiras y palabras fúnebres, fuiste un descanso en esos suspiros que hoy me permiten respirar y descansar, como cuando ya no estas.”

Te amo desde la lejanía
cuando los gritos se oyen apagados
cuando creíste que mi vida te pertenecía
y te olvidaste de mi vida.

Nada más eterno fueron tus golpes en palabras
tu indiferencia constante y tus fantasmas en mis te extraño
se me iba la desdicha en esa dicha más tuya que mía
que me enfermó cuando volviste y descanse cuando te fuiste

Te amo desde mi desierto
cuando se me apaga la vida
y las indiferencias se volvieron indirectas
en un plato llamado venganza.

Me dijiste se servia frió
en esos platos de greda endeble
y mi voz se oye a lo lejos
como un murmullo pidiendo te vayas.

¿Cuando te irás?
si mi rencor no se nubla
en ese corto camino a mi cama
quisiera pedirte dormir hasta mi destierro.

Pero te amo cuando no estás
como mi espíritu se pierde en estos infiernos
lo metafórico de escribirte cuando siempre fui directo
aunque nunca entendieras cuanto te pedí que me amaras.

Respiro las veces que no existes
porque el dolor se espanta y se escapa
cuando puedo comer y ver un poco mis manos
en ese momento en que puedo vivir.

Te amo pero ya no te amo
porque creíste mi vida era tuya
y la acuchillaste como el cordero degollado
esperando nunca me fuera de tu lado.

Te recuerdo pero a mi lado
pero ya no quiero que vuelvas
y cabizbajo me muero pero duermo
sin saber si existes
pero que puedo vivir
lejos de ti.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Expresionismo
Soñador.

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Desangro

“Me muero por marcar los versos en estos días nublados, en esas nubes que clavan el frió moribundo a mi cuerpo endeble, a las horas y al paso por no verte, al entierro de vendas culpables, al me duermo esperando caigan lo cielos.”

Hoy es día de duelo
me marcho descalzo
hacia la herida de mis huesos.

La flor que alguna vez te regalé
hoy marchita como calla mi voz
y la prosa maldita me aferra
a su inmundo dolor.

Que me queda por ganar en estos besos
te marchaste con mis sueños
en ese tren de medianoche
y me dejaste espinas temblorosas
en un camino hecho por valientes leprosos.

Quitame esa ropa nada nueva
que me quiero inmutar tus balas a quemarropa
tus mentiras que no me buscas
y mis olvidos nada fuertes.

Se me fue la espera
en esos metros siempre llenos
en esos labios hoy vuestros
en mis noches y eufemismos.

Donde cayo el cielo
que me alumbra los corazones rotos
y la insospechada humanidad
que se llevo tu bondad
cual hoy sabe a muerte.

Me llueven las heridas
que me causo tu destierro
y se me pudre el alma
buscando un simple consuelo.

Se me hicieron años las palabras
y el sufrimiento que ahogo en malos consejos
el engaño de oraciones
hoy lentos crucifijos en el te espero
y te fuiste tomándome la vida.

Buscaré en el polvo trozos de luna
y las guardaré en cofres de hilo negro
de aquellos que mutan las esperanzas
pintadas en medias tintas
las guardaré bajo mi cama
para soñarte en mi consciencia
aquella que perdí
buscándote la vida entera.

Quitame las vendas
hoy nada nuevas
que se me infecta el alma
en versos viejos.

De un amor que nada importa
que me tortura tu inclemencia
de un hombre muerto enamorado
que sangra por la tierra.

Poema corto extraído de la hoja libre
Estilo: Expresionismo
Moribundo.

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Trébucher dans mes précipices

“Toma mi mano en este precipicio profundo
no te dejaré caer, no conmigo”

Caminemos a contraluz de mis esperanzas
nublada mi conciencia y mis sueños
trae un poco de arena en mis dolores perplejos
y cavemos la ancha tumba de mis pesadillas.
Me preguntaste donde vamos
en la discordia más amada y distante
te dije: “no te dejaré caigas conmigo”
en un destino ya escrito
mi vida es tuya
en esas cadenas ya prometidas
encontramos entre piedras podridas
una flor escondida en lo profundo de mi corazón
me soltaste la mano cortada de mi sangre seca
rasgue mi ropa inservible
y tapé tus heridas como fuesen las mías
caminamos hacia el horizonte infinito
ya sueltos en una distancia terrible
sabía en los besos como dolía el alma
se caían de mis manos las falsas dicotomías
y manché tu pecho de lagrimas sucias
pintaba mis ojos de rojo pasado
en el ocaso de las lunas que ya llegaban
me perdí en las serenas traiciones
mientras el camino ya terminaba
tropezaba en mis precipicios mortales
jurando que el dolor acabaría
te dije: “no te dejaré caer conmigo”
y te solté en el filo de mis aventuranzas
diste una vuelta y calmaste la agonía
escapando hacia destino nuevo
me perdí en las serenas traiciones
de un futuro nunca escrito
pero siempre perdido.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Expresionismo.
Moribundo

modificada