Te pregunto

Mi vida fue tu vida
en las pisadas hoy descalzas
si bien quiero perderme
no olvido preguntarte.

¿Que sentido tienen las lagrimas
en miradas sometidas?
Sabias los caminos
pero decidiste el norte incierto.

¿Como puedes vivir
sabiendo que me quiero morir?
Los cerezos crecen en arboles
manchados de adolorida tierra roja.

Me avergüenza la tristeza
que inunda mi alma moribunda
mientras entierro en ataúdes
hoy mis versos malditos.

¿Pero que destino tengo
sino sufrir por tu culpa?
donde están sino, las vertientes de mi vida
hoy distantes y sucias, como mis lirios negros.

¿Como puedes mirar otros ojos
mientras quedo ciego de tanto llorar?
Quizás hay un porqué
un cuando ni un donde me exilio.

Y es que se me secan las esperanzas
hoy perdidas y acuchilladas
y no parto de sufrir
mientras tocas otros besos.

Se me acaban ya las prosas
los versos y antónimos
prometí te perpetuaría
pero me suicido en tu indolencia.

¿Te importa si fallezco?
Los cielos se nublan al verme gemir
que les imploro dejar de sufrir
que duele, no para y no aguanto la tortura.

Pero tengo y no espero
no puedo esperarte más
pero aun no me puedo ir
me encadeno a tus mentiras sin pedirlo.

¿Que quieres de mi?
Ya no vivo y solo duermo
deseando se vayan mis demonios
que retardan la extensa agonía.

Y se me acaban las prosas
los versos y los te quiero
ya no camino ni gateo
me pisotea la angustia al suelo muerto.

Como muero y no me muero
pero quisiera morirme
que tu me hablaras y yo asistiera
y no me perdiera en ese limbo.

¿Te importa si fallezco?
Deja de amarrarme a tu codicia infértil
que ya no aguanto, que me duele mucho
que ya no puedo soportarlo más.

Poema extraído de la hoja libre.
Estilo: Expresionismo.
Moribundo.

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Las manillas del corazón

“Como podías vivir sabiendo que te estaba sufriendo, viendo tus caras y tus respuestas a quien fuese distinto a mi, a la delicadeza de lo inmutable y al dolor de verte aquí, girando sin mi.”

¿Como podíamos respirar con ese dolor en el pecho?
Los lagos eran enormes y mis lagrimas inundaban sus metros
te vi desde lo alto en una casa con palos de madera
como construyendo un paisaje de las obras que solías dibujar.

Las astillas clavaron mis pupilas cansadas
y paré de gritar como un niño enfermo
pensando me cobijarías en estos tiempos tan ajenos
en esos tiempos tan distintos a lo que solía olvidar.

Buscaba palabras en diccionarios añejos
para tratar de escribirte un prefacio nada bueno
pues el alma se me cansaba y necesitaba dormir
como un viejo esperando la vida se le viniera encima.

Fue entonces que decidí dejarme partir
en esos versos algo desgastados y polvorientos
en una silla que mece con tu discordia
con tus te quiero pero muerto.

Pero la verdad era que ya me había cansado
solo buscaba dormirme en esos sueños siempre nuestros
en lo poco que me quedaba de ti
sin pensar si volverías, asumiendo no lo harías.

Me hablabas de seguir viviendo
cuando tenias tu destino hecho
parece que nunca te afecto tanto mi partida
y los murmullos sobre mi nombre te parecían una molestia.

Ahora recito para calmar el dolor
pero pienso que nada tiene memoria
como tu te dormiste en el abrazo ajeno
y yo me quede mirando como perdías aquellos te quiero.

Le perdí el gusto a la vida
y terminé embriagándome en canciones nada poéticas
sobre como acabar con el mundo y nuestras prosas malditas
mientras te veía sonriendo a lo lejos, feliz sin mi compañía.

Subí entonces al ultimo piso de aquella casa tan antigua
abrí la ventana con profunda sutileza
para antes girar las manillas de ese reloj un poco anticuado
y lanzarme al vació esperando recogieras mis versos por mi.

Si quieres dejarme ahí no hay problema
me acostumbre a vivir con tu desazón mientras sufría
si quieres dejarlo ahí esta bien
deja que otros se traguen la tierra por venir
que en esa casa sigue sonando un te espero
pero sé que nunca volverás
así que solo déjala sonar
hasta que pare la manilla
pues no hay nada que esperar
no hay nada que buscar.

Poema extraído de las noches tristes.
Estilo: Expresionismo.
Soñador.

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Analgésico

“Pensaste que mi vida era tuya en estos siglos tan indolentes, donde los besos se dan entre mentiras y palabras fúnebres, fuiste un descanso en esos suspiros que hoy me permiten respirar y descansar, como cuando ya no estas.”

Te amo desde la lejanía
cuando los gritos se oyen apagados
cuando creíste que mi vida te pertenecía
y te olvidaste de mi vida.

Nada más eterno fueron tus golpes en palabras
tu indiferencia constante y tus fantasmas en mis te extraño
se me iba la desdicha en esa dicha más tuya que mía
que me enfermó cuando volviste y descanse cuando te fuiste

Te amo desde mi desierto
cuando se me apaga la vida
y las indiferencias se volvieron indirectas
en un plato llamado venganza.

Me dijiste se servia frió
en esos platos de greda endeble
y mi voz se oye a lo lejos
como un murmullo pidiendo te vayas.

¿Cuando te irás?
si mi rencor no se nubla
en ese corto camino a mi cama
quisiera pedirte dormir hasta mi destierro.

Pero te amo cuando no estás
como mi espíritu se pierde en estos infiernos
lo metafórico de escribirte cuando siempre fui directo
aunque nunca entendieras cuanto te pedí que me amaras.

Respiro las veces que no existes
porque el dolor se espanta y se escapa
cuando puedo comer y ver un poco mis manos
en ese momento en que puedo vivir.

Te amo pero ya no te amo
porque creíste mi vida era tuya
y la acuchillaste como el cordero degollado
esperando nunca me fuera de tu lado.

Te recuerdo pero a mi lado
pero ya no quiero que vuelvas
y cabizbajo me muero pero duermo
sin saber si existes
pero que puedo vivir
lejos de ti.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Expresionismo
Soñador.

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Desangro

“Me muero por marcar los versos en estos días nublados, en esas nubes que clavan el frió moribundo a mi cuerpo endeble, a las horas y al paso por no verte, al entierro de vendas culpables, al me duermo esperando caigan lo cielos.”

Hoy es día de duelo
me marcho descalzo
hacia la herida de mis huesos.

La flor que alguna vez te regalé
hoy marchita como calla mi voz
y la prosa maldita me aferra
a su inmundo dolor.

Que me queda por ganar en estos besos
te marchaste con mis sueños
en ese tren de medianoche
y me dejaste espinas temblorosas
en un camino hecho por valientes leprosos.

Quitame esa ropa nada nueva
que me quiero inmutar tus balas a quemarropa
tus mentiras que no me buscas
y mis olvidos nada fuertes.

Se me fue la espera
en esos metros siempre llenos
en esos labios hoy vuestros
en mis noches y eufemismos.

Donde cayo el cielo
que me alumbra los corazones rotos
y la insospechada humanidad
que se llevo tu bondad
cual hoy sabe a muerte.

Me llueven las heridas
que me causo tu destierro
y se me pudre el alma
buscando un simple consuelo.

Se me hicieron años las palabras
y el sufrimiento que ahogo en malos consejos
el engaño de oraciones
hoy lentos crucifijos en el te espero
y te fuiste tomándome la vida.

Buscaré en el polvo trozos de luna
y las guardaré en cofres de hilo negro
de aquellos que mutan las esperanzas
pintadas en medias tintas
las guardaré bajo mi cama
para soñarte en mi consciencia
aquella que perdí
buscándote la vida entera.

Quitame las vendas
hoy nada nuevas
que se me infecta el alma
en versos viejos.

De un amor que nada importa
que me tortura tu inclemencia
de un hombre muerto enamorado
que sangra por la tierra.

Poema corto extraído de la hoja libre
Estilo: Expresionismo
Moribundo.

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Trébucher dans mes précipices

“Toma mi mano en este precipicio profundo
no te dejaré caer, no conmigo”

Caminemos a contraluz de mis esperanzas
nublada mi conciencia y mis sueños
trae un poco de arena en mis dolores perplejos
y cavemos la ancha tumba de mis pesadillas.
Me preguntaste donde vamos
en la discordia más amada y distante
te dije: “no te dejaré caigas conmigo”
en un destino ya escrito
mi vida es tuya
en esas cadenas ya prometidas
encontramos entre piedras podridas
una flor escondida en lo profundo de mi corazón
me soltaste la mano cortada de mi sangre seca
rasgue mi ropa inservible
y tapé tus heridas como fuesen las mías
caminamos hacia el horizonte infinito
ya sueltos en una distancia terrible
sabía en los besos como dolía el alma
se caían de mis manos las falsas dicotomías
y manché tu pecho de lagrimas sucias
pintaba mis ojos de rojo pasado
en el ocaso de las lunas que ya llegaban
me perdí en las serenas traiciones
mientras el camino ya terminaba
tropezaba en mis precipicios mortales
jurando que el dolor acabaría
te dije: “no te dejaré caer conmigo”
y te solté en el filo de mis aventuranzas
diste una vuelta y calmaste la agonía
escapando hacia destino nuevo
me perdí en las serenas traiciones
de un futuro nunca escrito
pero siempre perdido.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Expresionismo.
Moribundo

modificada

Flores y cristales

“Agradecido es el abrazo en los cristales de Diciembre, las flores que se cobijan en un jarro de sonrisas y un sálvame la vida.”

Ven y tómame la mano
en la difusa esperanza de la muerte amable
y entre los ángeles más humanos que divinos
la vida pareciera sonreírte a lo lejos.

Tú y ese rostro tan dulce
apareciendo en recuerdos de marfil y lagos de corteza
me salvaste en la inevitable desazón por vivir
y dejar que los recuerdos de marfil
te cobijen en la buenaventuranza
que me traigo las gracias por que hayas existido.

Que sería de los cuadros y las poesías mal escritas
y la luz golpearme las tristezas
que sería sin que hubieses aparecido en la lejanía
con una mano tenue y pequeña.

Que hubiese sido de los tenores
sin los valores hechos poesía.
¡Ven y abraza los recuerdos
que un día de Diciembre apareciste!

Y es que entre las flores
los cristales se vuelven seda en mis memorias
te vuelves una parábola entre tanta distopía de los amores
y una utopía de la innombrable frivolidad.

Un ángel de la guarda entre la muerte quien me toma la mano
y un retrato que inmortalizo en los versos tan perpetuos
deja que te tome de los dedos
y que me pierda en esos te extraño cuando no estas.

Que nos brillen las pupilas en la eterna espera
que amanezca y sean las tres de la tarde
que caiga la noche y la luna sea un amable cómplice
de las buenas noches y los te espero al otro día
de los te quiero y las malditas peleas
de tu inconmensurable alegría y tu fortaleza guerrera.

¡Ven y abraza los recuerdos
que una noche cualquiera te quedaste!
Cuando el mundo desaparecía
cuando los amigos no existían.
Me quedé entonces dibujandote una silueta y un poema
de tu sonrisa y tus pupilas como cristales
que te quiero perpetuar en las orillas del universo.

Poema extraído de las buenaventuranzas
Estilo: Expresionismo
Soñador.

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Las almas se marchitan en el ocaso

“Cuando aun siente el dolor del tiempo, quisiéramos volar en los espacios perdidos
y llorar desde lo que fue bello, olvidando que las almas sangran
en el ocaso de las mañanas agridulces y somnolientas.”

Apaga la luz por un instante
los cementerios esperan las luces tristes y quebrantables
las lagrimas se humedecen en el pasar de los olvidos
y lo que alguna vez fue bello
hoy nos trae más suicidios que sonrisas falsas
y la nostalgia se volvía hermosa
las moribundas sensaciones de humanidad se perdían en el tiempo
y mi fe aun intacta no concebía otra cosa que el dolor
con los recuerdos marchitos y un alma que se apaga con los minutos
tomé la pistola de la indiferencia
y la cargue con mis sueños y alegrías
la disparé hacia el aire tratando de mofarme de la pérfida agonía
de vivir y seguir viviendo sin pedir un silencio
de que los colores se vuelven grises
y de que la tónica fue así toda la vida
de la estupidez que te rodea, de los perdones fallidos
de las sonrisas bífidas y de los cuentos infantiles.
Nunca pensaste, que me dolía tu indiferencia
y que rezaba frente a una estatua que muriera el dolor
que pareció ser que quien lloraba era la estatua
cuando era el reflejo de mi alma destruida
y que sin las pastillas veía el mundo sin colores
las mañanas cálidas pasaron a ser días nublados
y aunque el sol pegaba en mi piel enferma
parecía que una tormenta perfecta rondaba en mi cabeza
sentía húmedo los pensamientos
y no eran los recuerdos los que vivían
sino mis ojos que escupían la tristeza
las depresiones que te consumen en la miseria
y que nos gusta y nos volvemos adictos
que ya el sexo no parecía algo atractivo
y solo parecía entre jalar del gatillo
y eyacular los traumas y las mentiras
que más pedía despertarme en una tumba
escuchando las lagrimas de quienes dicen que les importo
mientras te esbozo una sonrisa
misión cumplida…

Que nos parecería apagar la luz por un momento
y llamar al cementerio que destapen la tumba
se me quedó una hoja mal escrita entre las manos
con ella te preguntas si alguna vez te importé
pues ahora que los deseos desaparecen
y ya no le lloro a una estatua de marfil
sino que rezo a santos de plásticos mientras me muero
en una clínica abrazando las sobredosis de benzodiazepinas
esperando que algún día me lleve la muerte
mientras veo pasar el tiempo
en un disparo, con mis sueños y alegrías.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Expresionismo, Poesía Maldita
Moribundo.

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