El suicidio de papel

“Caminito que el tiempo ha borrado, que juntos un día nos viste pasar
He venido por última vez, he venido a contarte mi mal. Desde que se fue
triste vivo yo. Caminito amigo, yo también me voy.”

Carlos Gardel – Caminito

Caían mis lagrimas manchando la luz que se me apago, un día Domingo que me sabe a cruces en mi espalda, cargo conmigo la piedra gitana, un brazo soñando que me cobijo en tu cristal.
Mancho mi ropa, que me desvisto y me aborrezco, marcado esta mi cuerpo en los dolores, que te fuiste y nunca más volviste, que me muero, que me duermo, que suplico no despertar.
Vidrios sobre lluvia, que me nubla la cabeza, que me enfermo por mi tristeza, que me olvido de tu voz, que no recuerdo quien soy, que me golpeo, que deseo no recordar. Unos granizos azotan mi cuerpo, tu mentira, tus palabras, que no me piensas, que me duele tu soberbia, que me arrodillo a la espera… – a tu espera – de apagarme mis plegarias, que ahora soy un niño y que no vuelvo y desespero, que ya no escribo, que me pierdo.

– Aún espero, aún me quiebro – 

¡Y que me azoto la cabeza contra el muro! Y que me quiebro en mil pedazos.
Llevo dos años y medio sin verte. ¿Que sera de ti? Que me caen las gotas, que me humedezco y que me nacen raíces esperando, una respuesta… – tu respuesta – y un centenar de buenas palabras en mi camino al loquero.

¡Que me encierren de por vida! – Y que boten las llaves.-

Que ya no siento el sol ennegrecerse en mi piel, que mis armarios guardar polvo y algo de ropa tuya que no puedo botar. ¿Que hago con ella? Son mártires silenciosos de lo que alguna vez hubo, que ya no queda nada y que me enciendo a lo bonzo, que me golpeo en la cabeza y se me caen las ideas, que se me caen las ideas pero no tus memorias, que aun me quedan las distancias y los dolores, tu indiferencia me azota la cabeza mil veces. ¡Que yo me azoto la cabeza contra el suelo!

¿Por qué no muero? – Porque estas muerto. –

Es verdad, el otro día me paseaba fuera de cada armería preguntando cuanto demoraba una bala cruzarme la sien, cien pesos a que duele menos que tu silencio. – Y duele menos. – Que no tengo tanto, que te lo dí todo y no tengo nada.

Las luces, las veo a lo lejos y en ellas olfateo cada peligro y miseria, como un huérfano del alma que fue abandonado a su suerte. – Y a nadie le importa. – A nadie le importa…
Cada día me suena la suela malgastada, que me duele caminar y que cojeo desde que te fuiste

¡Y que me azoto la cabeza contra el suelo!

Y que no importa nada, pasillos a media luna, jubilo entre mis lagrimas, tu cuerpo seducido…

– Mira que has manchado el papel. – Y claro que lo he manchado, que se me caen las risas mientras tu lloras cada noche – Es un espejo. – Y es mi espejo quien me llora y la poesía que te escribo y las promesas que se fueron y los hijos que no tuvimos.

Y los te amo, que no nos dijimos.

Se me quiebra la vida, se me ha rechazado la codicia de tenerte bajo mis sabanas porque era lo que me prometiste y que no estas porque te fuiste.
Y la miseria tiene colores turquesas y esmeralda, calipso entre tus miradas, la crueldad se viste de ropa negra y la muerte, se desviste frente mis ojos, porque sabe tengo frió y la vida me congela, porque te lo entregue todo, porque la noche me viola los pensamientos…

Porque ya no queda nada, te lo has llevado todo.
Mi vida.

Prosa extraída de los últimos suspiros.
Estilo: Poesía Maldita.
Moribundo.

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Lirio Muerto

“Me traje los destinos un tanto muertos, los lirios demacrados unidos en hilos negros y en mi la espera de un milagro pordiosero…”

Pidamos una taza de café
ni muy caliente, ni muy fría
punto medio, como todo en esta vida
pidamos el puesto más cercano a la ventana
ni muy lejos, pero nada cerca.

¡Me tirabas y me jalabas con ese hilo negro!
de rojo no tenia nada
me cortaste las alas y me arruinaste los sueños
las pesadillas, a otro perro con ese hueso.

Quisiera un vaso de cerveza
ojala negra, que me disgustan tus patrañas
que cada noche te sera un cementerio
tal como volviste mi vida.

¡Camarero!
¡Que no lo oigo ni lo espero!
Venga y bese a esta chica moribunda
¿Esta fría o muy caliente?

No se preocupe…
¡Que la conozco de cinco años!
No me vendrá nadie a decir
como rayos revivir a un muerto.

Que un día parece desierto
otro una bella parcela
¡Que se tiñe el pelo!
Que me importa una mierda

Oiga ud.
Quien me apunta con el dedo
¡No se haga el viejo
que ya se que es un espejo

¡Que me diga, que no se!
Como puedo cortar este hilo negro
Que ya dije que me esta matando
Que no tengo por que vivir.

Que intenté con una sierra
con unas tijeras
incluso, con magia negra
¡Que no creo en esas patrañas!
Que me importa un bledo…

Solo ayúdeme a cortarla
y alejarme de ella
¡Que no me importa llegar a viejo
que tomo la pistola
que disparo hacia el espejo
que ya no tengo nada

Que estoy escribiendo esto…

Que ella busca a otro hombre
que aun la siento
que ya no estoy ni en su memoria
que ya le importo un…

Nunca nada, cristales en el suelo
que me he cortado las venas
que no me sale nada
¡Que me quitaste hasta la vida!

Pero que le importa a ella esto…
¡Camarero,que me corte este hueso!
Que ya no la espero
porque ella no me espera

Ayer fue mi cumpleaños
que no me dijo nada
que no me esperó
que ya no valgo un huevo
que me despido esta mañana

¡Que alguien corte este hilo negro, por favor!
que me esta matando
y ya no vivo en sus recuerdos
que a otros engatusa con sus mentiras
pero eran mis mentiras…

A otros invita a su alcoba
que era, mi lado de su cama…
que yo aun la espero
que aun duermo con almohada

Pensando es ella…

Pensando, que aun me ama.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Poesía Maldita
Moribundo

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Titulo V

Deja que me cobije en mi alma quebrajada
que esperé por lunas en distancias de tiempo
a que vinieras por mi
mientras moría en mis rezos.

Deja que me pierda
en las lagrimas más distantes
que me olvido en la esperanza
que agonizo en tu memoria.

Mis versos cargan el llanto
de la estatua en luto mi dolores
que llora murmullos en sangre
viendo en el camino como te marchas.

Y es que en la espera inmutable
de tus ojos en otro cuerpo
me recita desgarrado
mi cuerpo en el alba.

Se me entierran los ocasos
y tu cálida sonrisa enmudece
que no quiero dormir solo
que me hace falta tu presencia.

Y me dejas que me pierda
no miras mi desdicha
que mis palabras gritan versos
que me muero y que no vuelvo.

No veré más lunas
en las noches tristes
que tu ausencia
me ciega el alma.

Y mis pupilas cansadas
no aman un nuevo corazón
que lo perdí esperando
dieras la vuelta a buscarme.

Como gime mi alma
de dolor sin que me beses
y me abofeteas la consciencia débil
de mis te extraño y fallezco.

Supieras cuanto miro
caer a las estrellas
que se ocultan fuera del sol
de las madrugadas sin sentido.

No supe quitarme la costumbre
y no puedo dejar de mirarte
y es que las estrellas son cada suspiro
que nos dimos al querernos.

Que quisiera yo dejarte partir
y no despedazarme en el camino
es que me ahogo sin tenerte
es que no veo sin tu luz enfrente.

Te dí mis ojos
y mis respiros
te di mis pies
y mil cariños.

No tengo más que darte
ni tengo con que quedarme
te di todo lo que tenia
te llevaste toda mi vida.

Y por eso mi alma llora
y deambula como un tonto
es que no tengo nada
y tu lo tienes todo.

Y como tu lo tienes todo
te pido no me olvides ni me enfrentes
que bueno en esta vida
una y solo una
te di mis días
y también mis noches
hoy te doy ojeras escribiendo estos poemas
que ya no quedan estrellas en los cielos
te las di todas en estos versos
en mis cariños y en tus recuerdos.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Poesía Maldita
Moribundo

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In Réquiem III

“Las noches de ultimo jubilo, me dispondré a besar la mano negra, producto de corazones rotos y cabizbajos, me volví una fruta podrida, sabiendo ya no me querías, sabiendo que caminaba solo por la vida.”

Como duele el alma
en estos versos más oscuros
en esos caminos más solitarios
donde pensé alguna vez volverías.

Dicen, los sabios malditos
que los amores pasados
son versos marcados en libros añejos
en copas a medio terminar
en camas un tanto frías y solitarias.

Dejé por tardes enteras mi hambre
y mi hipocondría
y sucumbí ante la disquinesia
de un abrazo en mi alma.

Soñaba que, aunque bastante tarde
algún día volverías a buscarme
que otros hombres no habían tocado tu cama
y que aun guardabas en ti mi esencia dolida.

Como fue la espera
que enloquecí en versos tardíos
el pan me sabía a hiel
y los calambres en mi mente
no fueron más que avisos
de una triste agonía.

Abrí mi puerta mirando los buses
los taxis e incluso al cartero
pensar que tanto amor entregado
algún día te traería conmigo.

Me marchite esperando tu rostro
que vinieras a buscarme antes de morir la prosa
y te olvidaste de las promesas que me juraste
hoy tanto revuelo me obliga a buscar cobijo en mi cama
sin anhelar más que un simple te quiero
y te acuerdes de mí.

No puedo amar sin desconfiar
ni mirar a los ojos a una mujer
me llena la inevitable pandemia de mis sentidos
adoloridos y masacrados
buscando perpetuarte
y para ti, dejar de haber existido.

Me duermo aferrado a las almohadas
tal como solía abrazarte
me hiciste costumbre cuidarte
y ahora te fuiste sin recordarme.

Leo a Pizarnik
a Cortázar y a Bécquer
escribo libros tratando de consolarme
de poesía maldita algo distante
tratando de rehabilitarme de tu ausencia
de mi sufrimiento sin anestesia
que pudiera contener mi desesperación.

Ya no tengo un hijo
lo he perdido en tus memorias
en tus culparme por quererte
en mi quedarme callado y perderte.

Aun lo tengo en mente
celebro sus años
y le tengo alas en sus zapatos
te mando regalos sin saber donde te encuentras
sin saber si lo recuerdas
sin saber si lo extrañas.

Me marchite esperando tu cuerpo
abrazarme perdido en esta espera tortuosa
dijiste que viajarías por quien fuera
y hoy espero, como un perro en invierno.

Quisiera dormir sin pastillas
perderme en mis escritos
dejar de soñarte un día
ya sabiendo no volverías.
Por mí.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Poesía Maldita
Moribundo.

123

Insomnio purpura

“Mira esa triste consciencia, esa dura mañana de fríos y temblores, era una enferma coincidencia encontrarte aquí, buscándome.”

Agónico era despertar con la consciencia fría
los brazos entumecidos y largos quejidos
de solida muralla de tristes memorias.

Terminé fundiendome en las sabanas asqueadas
en mis recuerdos cansados
de los ausentes abrazos.

Me vine en sueños y metáforas
en dulces palabras inexistentes
en dolorosos te espero y en nunca volverás.

Traje conmigo un abrigo nada pomposo
en un largo camino nada amigable
terminé perdiéndome solo
en esos aromas de muerte.

Recoge mi cuerpo nada atractivo
hoy desecho por tu culpa
nada más vivo entre llantos
perplejos y gélidos
buscando un simple respiro
en mi ahogo entre tanto buscarte.

Me vine entre sueños y escorbuto
entre viajes nada amables
buscando un simple cariño
siquiera me reconforte.

Nada más despierto
entre almohadas mojadas
de tanta lagrima silenciosa
un verso y un me muero
un te pido termines luego.

Nada cuesta si todo quieres
si nada quieres porque vuelves
desgarra de una vez mi alma cansada
y deja de procurar que un poco te importo.

No vuelvas sin gracias
ni perdones ni olvidos
no te quiero cerca mio
si aun no te ha dolido.

Es que quiero me comprendas
que despertarse cada día duele
que le pido a mis demonios
que dejen de atormentarme.

Es que quiero me comprendas
que si el cuerpo duele
como dolerá el alma
con esa arrogancia tuya.

Te imploro entonces dejes
de procurar que te importo
que me quieres y que vuelves
que en tu corazón hay algo bueno
cuando ni el perdón existe
en tu bello y engañoso destello.

Despierto cada mañana
implorando a los dioses
que me dejen partir a sus cielos
que me hundo en la miseria
en los cantos que son alarmas
en mensajes que nada dicen
en ese te espero y tu no vuelves.

Cargo enfermo al hijo muerto
mientras mojo la cama
de llantos y alaridos malditos
y tu piensas
que eres la única que sufre
que llora y se estremece
cuando llevo años
esperando acabe este tormento.

Rogándole a quien sea
a la piedra en el pecho
a tu dorso desnudo
y a mi cuerpo estropeado
que de verdad me deje partir
que no lo soporto
que te hayas ido con mi hijo en brazos
con mis sueños y anhelos
en ese bolso de trapo.

Hoy sonríes pequeña
esbelta y bien hermosa
mientras yo aun te espero
en esta cama bien muerto
recuerda venir a verme
en estas tumbas de caoba
cuando pueda partir con mi hijo
de este mundo bien enfermo.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Poesía Maldita.
Moribundo.

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Punto Aparte

 

“Nunca nos imaginamos, en el temblor de nuestras vidas, que la distante sordera del alma acallara los dolores, nunca más volvieron a ver, nunca más volvieron a sentir.”

Pregúntate un momento
donde fueron las promesas vencidas
las pisadas tambaleantes
que nunca fueron cojera.
Las proezas de vivir
en siglos malditos y enmudecidos
donde venderte cariños fue lo más fácil
donde regalarme un sentimiento era sencillo
muy sencillo
como quien roba un dulce a un niño
así de fácil
así de sencillo.

Te escapaste con mis libros nada importantes
y me dejaste eternas cuestiones y respuestas
el tiempo fue la mejor consejera
de mis heridas profundas en esta guerra
donde tu inclemencia brotaban balas de los silencios
y me caí desangrando el alma
busqué entre lagrimas ciegas
un porqué a tus miserias
y me respondí yo mismo
en aquellos gritos de medianoche
junto a un pisco nada bueno
entre amigos nada amigos
me respondieron las resacas lectoras
de mis pesadillas oliendo a muerte
te visité en ellas como fuera tu casa
y perdí en los laberintos de mi tristeza.

Que inclemencia era verte tan lejos
en los murmullos nada ajenos
de mis botellas nada llenas
me ahogue en ese vomito nada limpio
rogando que me quemara la consciencia
por eso tome whisky del bueno
añejado en putas de mala clase
y visité mundos nada respetables
para intentar olvidarte sin matarme
que me consumiera la mierda
sobre esa noche un poco fría
que me quemaba las entrañas
buscando una nueva vida.

Y que inclemencia fue verte tan distante
tan linda y tan odiada
tan buena y tan malvada
es que termine lamiendo la tierra sucia
buscando los misterios de la mente
escribiendo poesía burda
en madrugadas desdichadas
hoy volviste como si nada
como si verme no te importara
es que escupo sobre mi cara
nada bella, bien traumada
buscando entender tanta maldad
que guarda la vida
en mis calles del enigma
acompañándome un perro
perro viejo e inocente
hoy un poco muerto
pero bien amable.

Mi mente muerte y nada viva
por tu indiferencia bien adrede
fue a dejar flores al cementerio
a mis sueños y alegrías
comprendiendo así que nunca
entenderías que daño provocaste
y que inclemencia fue verte tan distante
con tu ropa nueva y tus fotos vivas
es que quise desaparecieras
por mis lechos nunca muertos
nada apuestos
hoy bien lejos.

Poema extraído de la noche triste
Estilo: Poesía Maldita
Perdido.

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Por siempre, bella mariquita

“Escóndete mariquita querida, en este mundo sidoso de mentiras, que te fuiste esperando la flor en una piedra malherida, con sangre roja en las mejillas”

Tráiganle un vino tinto a mi bella mariquita
que se esconde en la miseria pero hermosa
de un país sufrido de luchas largas
y del pueblo traicionado.

Bésenle las patas a quien fuera mariquita
de esta poesía roja y maldita
que te recuerdo de pendejo
sin saber que era la vida.

Hoy te leo mariquita linda
en los tumultos vencidos
en los callados pinceles
de un futuro nuestro siempre incierto.

Páseme la copa mariquita linda
y tomemos como toman los machos
a quebrar el vidrio y a tomar del vaso roto
que me corto los labios por la absurda indiferencia
que somos rechazados entre los imbéciles
que gritan libertad entre tanta intolerancia.

Deja que te grabe en murallas olvidadas
de un Santiago siempre viejo
de una mirada siempre blanca
que veo el mundo en negro
y me revelo como un necio
a la discordia perversa
aunque el susurro de los ineptos
tenga casco entre las piernas.

Pídele perdón al cielo
como me perdí en los amores profanos
mientras te moriste
esperando los pañuelos rosados.
No me escribas entonces
desde la tumba y sus flores
que le pusimos lavandas negras
al milico sin memoria.

Hoy recuerdo tu prosa revolucionaria
mientras hago lucha en lo mal escrito
en mis versos que nada riman
en mis jergas burlescas
en el pienso, luego existo
en tus versos hoy coleando.

Déjame cantarte mariquita linda
con mi prosa desecha y maldita
que me vengo desde lo lejos
por traerte a la vida
y me sigo perdiendo
entre lo políticamente correcto
porque me rebelo a la desfachatez
de esta distopía mundana
del burgués mintiéndole al pobre
del pobre votando por ladrones
entre el pan que falta en la mesa
entre mesas rellenas de mentiras
entre el niño mísero y rechazado
entre el rubio bien aceptado.

Pídele perdón al cielo
cuando me perdí en versos dolidos
mientras te moriste esperando
los pañuelos rosados.
Déjame cantarte mariquita linda
con mi prosa desecha y podrida
que me vengo desde lo lejos
por traerte siempre a la vida.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Poesía Maldita
Soñador

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