Ruptura temporal

Cuanto costó a la noche
intentar llevarme a la muerte
sin susurros en la piel
que me pidieran dejarlos ir.

Ruptura en esos tiempos desfasados
de mi mente desechada
de sus recuerdos casi destruidos
y de la niebla rodear la pistola
que me apunta bajo la piedra.

¡Pisadla sin remordimiento!
como la angustia me amordaza bajo la tierra
y la madre en sus calaveras
que jala los huesos del hijo muerto a mi consciencia.

Que fractura en mis memorias…
me he vendado entonces el ímpetu
de no soñar ni en las más húmedas locuras
de ser un hijo de la soledad
y de la discordia por siempre en celos

He sucumbido entonces a la mortífera somnolencia
de escribir el paso del tiempo
en cada escalera quebrajada
con el temor de cerrar los ojos
y que me inunde la noche anónima.

Ese era el temor de sus fantasmas
perpetuar su humanidad, en la dismorfia penetrando.

Poema extraído de la hoja dolorosa
Estilo: Poesía Maldita
Moribundo.

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Psicopatología

Debiera decirte con un escarmiento ejemplar:
– estoy muerto.-
sin embargo la endeble soledad me mantiene vivo
como si esperase conociera algo más que la grosera agonía
como si procurase que los amigos (si es que así pudieran llamarse.)
les interesase que este vivo.
Mentira, los sentimientos son mentirosos
la locura me rodea de tal manera que, con frecuencia he pensado en el suicidio
y lo que me mantiene vivo es la desilusión de encontrar algo más que el dolor.

Pero, entonces… ¿porqué me mantengo tan vivo?
quizás me acostumbre al dolor, a la falta de cariño y a los claveles
jamas he tenido un clavel, ni cuando era el día del clavel en los colegios
no era el atractivo, ni el simpático,
era el callado, el gordo, el mequetrefe que tenia buenas notas pero que no servía para las mujeres, ni aun hoy lo sirvo pues me encuentro mayormente solo.
La gente, esclavos de lo mundano, no consideran el dolor de la soledad
comúnmente conviven entre armoniosos ensañamientos y mascarillas materiales
de lo material y lo inmundo, de lo que no se tiene
y que yo tampoco tengo.
Con frecuencia entonces me entretengo escribiendo
entre la sombra de una madrugada cualquiera
y los amigos que te dejan cuando dejas de sonreír
o cuando ya no quieres beber con ellos
– es que soy un pobre…-
mi alma es pobre y mi cuerpo, destruido
y que ya no amo
¿De que sirve amar?
me siento igual de solo, rechazado y los consejos de autoayuda
estilo Coehlo con una armadura oxidada
no sirven, son mentiras
mentiras como las cosas que te enseñan de la vida
mentiras, maquilladas mentiras
pues en su mentira ni siquiera pueden ser verdaderas mentiras
son simplemente, mentiras mentirosas.

Las pastillas ya no sirven
y el sexo que tan humanamente necesito ya no llega
el alcohol que pareciese cuidarme en verdad me esta matando
pero ya no tengo dinero para seguir bebiendo
entonces me cobijo en mi cama
en mi pieza que parece una sala de psicopatología
y me oculto de la luz del sol porque me sofoca
como me sofoca la soledad y el silencio de mi cuarto
el silencio, que me asesina por que las pastillas ya no sirven
no me sirve el desconsuelo, ni el amor que ya no espero
pues ya no lo espero, pues ya no me espero.
Aprendí que el silencio tiene matices,
notas musicales que son los artefactos que resuenan a mi alrededor
desde el do que suena en el reloj
hasta el mi sostenido que aparece en el refrigerador
(en verdad debería decirles C y E pero no estoy para tecnicismos baratos)
y la sorpresa de disfrutar el silencio ya se volvió una costumbre
como lo es la soledad y la carencia de humanos a mi alrededor
de el abrazo a una mujer y desde la maldita que se, me observa aun después de invalidarme como persona, si es ella, la que se fue pero vuelve.
¿Cuando tendrás la dignidad de irte?
no utilizo adjetivos para señalarte porque la discordia es suficiente
y el karma bajo las piedras que te apalean por tu maldad me reconforta
no fui un mal tipo, pero me hiciste podrido solo por amarte
y aunque han pasado años aun me mortificas con tu asquerosa presencia.
– ya no me quedan pastillas. –
y se me acaba el alcohol de la casa y mis zapatos me pesan más que de costumbre
– no tengo zapatos puestos.-
se que me pesa ya la consciencia y mi dolor es purificable
llévame donde me acojan porque me muero
aunque no por las pastillas,
sino, en vida.

Prosa extraída de la noche solitaria
Estilo: Malditismo, Prosa
Moribundo, al borde.

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Soslayada Juventud

Parto escribiendo un prologo difuso
sobre mentiras plasmadas en hojas virtuales
en eternas madrugadas
de un detestable ambiente de Lunes por la mañana
cuando es Sábado, pero nunca me importó
cada día sabia a hiel de tu mierda llamado corazón.

Es que ya no te creía, no podía creerme mis suspiros
pues la lágrima se me había fundido en el alcohol
como sudando las pestañas en calores enfermos
y féretros de alcantarilla.
Mi escritura proviene de la alcantarilla
de la podredumbre hecha poesía
de la basura que nadie quiere leer
y que transformé camino a mi juventud.

Soy un buen sujeto en caminos de tarde corrupción
sin duda en algún momento
seré el mal sujeto que siempre soñaste
un libido manoseado de los hombres con destruidos porvenires
pero fue tu elección y aunque no la quise
te dedique más de alguna palabra grosera con copas rotas
en el deseo desalmado
y tu como una venida en testaferro de la inmundicia que te rodea.

Quítame de encima las soñadas alegrías
que me pudro en el ocaso de los amores románticos y de antaño
que me aferro desahuciado a la inocente distopía
que la maquillo de utopía, de tus mentiras y culpables poesías
de mi grotesca y nada amable soledad
de mis recuerdos marchitos, de aquellos lirios pintados de azafrán.

Me duelen las alegorías y la vida pesa un monumento a tus desdichas
mentiras sidosas y salidas del pantano de tus sonrisas
no sabias del amor ni de las jóvenes pasiones que entrega un hombre
enamorado de la vida, de la que me quitaste y nunca partiste
pero ya no existes
asesinada están tus memorias en mi mente cabizbaja
ya no sufro una mierda, sin duda
ni por el día que me muera, ni por las noches que no duermes
ni por tus pasos moribundos, ni donde yo quiera rendirme

Soslayadas las caminatas tratando de perderte
de mi inconsciencia, de faros en piedra
de esconderme bajo la angustia
y enterrarme junto a mis prosas
déjame mutar la realidad
que me cuesta vivir en este delirio
naufragios mentales en mi destino
y tu voz perdida en el horizonte
párrafos nublados y la lluvia
enfriándome la mueca, un poco muerto ante el frió
y yo, aun sin darme cuenta.

Poema extraído de las madrugadas solitarias
Estilo: Poesía Maldita
Moribundo.

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Grises plegarias

Caminos, grises y de asfalto
la arena clavada en mis pupilas cansadas
que piso mis memorias
la inconsciencia de mis dolores.

Me pesan los ojos y envejezco la sonrisa
y las murallas silencian los tumultos
calles solitarias, de recuerdos vendidos
y mi mente perdida, denarios sin brillo.

Un Cristo encadenado
las heridas sus ortigas
marcas en sus brazos
caídos mis pecados.

¿Dónde están sus cruces?
que las cargo en mi consciencia
llorando ladrillos de angustia
lamiendo el cemento agrietado.

Ventanas en blanco y negro
daltonismo en sus palabras
un romano en sus circos
condenado al olvido.

¿Dónde están mis cruces?
dichosos los ciegos y malditos
que el mundo es de los muertos
plasmada las discordias
y en velo, un sueño eterno.

Pies descalzos
quemadas las pupilas
y los versos ahogados
quebradas las mentiras.

Aun lo tengo y lo espero
no puedo y me enfermo
las cruces manchadas
un rezo y un beso.

¿Dónde están las cruces?
cayendo rió dentro
un Cristo medio muerto
y mi mundo, un sueño eterno.

Poema extraído de la hoja muerta
Estilo: Poesía Maldita
Moribundo.

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Melancolía

Te dejo un verso marcando pinceles
dibujando sonrisas en el quinto de mi agonía 
un par de números inciertos
y de la nada, mi perdida sonrojada.
Quisiera la muerte contarme una historia larga
pero escondí las hojillas en tu cama y ya no vuelvo
me ronda desesperado la fatalidad y tus recuerdos
y ella de negro, buscando en tus lagrimas mis razones
“Camina descalzo” le dije, despertaría tu sueño ligero
y me tumbaría la calma a quien busques y volverás.

No vuelvas que me quiebro
y me tumban las esquirlas de tus pensamientos
antiguo es el otoño melancólico
en donde envejezco en tu memoria
me voy volviendo historia
en tus hojas mentirosas y polvorientas
que mis lagrimas se las lleva el viento
y tus palabras se las traga la tierra
que soy un verso cayendo a las ortigas
y tu un discurso vestido de prosa
que me calan tus acciones
que me matan y ya no muero
que ya no existo
y soy del inconsciente colectivo
porque escribo lagrimas
de los pinceles y mis llantos.

En la vida, la vuelta siempre dolorosa
del aprender a olvidarte
de no querer recordarte ni en palabras
ni en los granos de arena
ni en las nubes de los cielos
locura en mi entender
que me quiero desaparecer
en largos escritos un poco conscientes
que ya nos pesan los suspiros
que solo quiero dormir
una noche larga y titubeante
esperando vuelvas, por mi.

Poema extraído de la noche solitaria
Estilo: Poesía Maldita
Moribundo.

5

 

El suicidio de papel

“Caminito que el tiempo ha borrado, que juntos un día nos viste pasar
He venido por última vez, he venido a contarte mi mal. Desde que se fue
triste vivo yo. Caminito amigo, yo también me voy.”

Carlos Gardel – Caminito

Caían mis lagrimas manchando la luz que se me apago, un día Domingo que me sabe a cruces en mi espalda, cargo conmigo la piedra gitana, un brazo soñando que me cobijo en tu cristal.
Mancho mi ropa, que me desvisto y me aborrezco, marcado esta mi cuerpo en los dolores, que te fuiste y nunca más volviste, que me muero, que me duermo, que suplico no despertar.
Vidrios sobre lluvia, que me nubla la cabeza, que me enfermo por mi tristeza, que me olvido de tu voz, que no recuerdo quien soy, que me golpeo, que deseo no recordar. Unos granizos azotan mi cuerpo, tu mentira, tus palabras, que no me piensas, que me duele tu soberbia, que me arrodillo a la espera… – a tu espera – de apagarme mis plegarias, que ahora soy un niño y que no vuelvo y desespero, que ya no escribo, que me pierdo.

– Aún espero, aún me quiebro – 

¡Y que me azoto la cabeza contra el muro! Y que me quiebro en mil pedazos.
Llevo dos años y medio sin verte. ¿Que sera de ti? Que me caen las gotas, que me humedezco y que me nacen raíces esperando, una respuesta… – tu respuesta – y un centenar de buenas palabras en mi camino al loquero.

¡Que me encierren de por vida! – Y que boten las llaves.-

Que ya no siento el sol ennegrecerse en mi piel, que mis armarios guardar polvo y algo de ropa tuya que no puedo botar. ¿Que hago con ella? Son mártires silenciosos de lo que alguna vez hubo, que ya no queda nada y que me enciendo a lo bonzo, que me golpeo en la cabeza y se me caen las ideas, que se me caen las ideas pero no tus memorias, que aun me quedan las distancias y los dolores, tu indiferencia me azota la cabeza mil veces. ¡Que yo me azoto la cabeza contra el suelo!

¿Por qué no muero? – Porque estas muerto. –

Es verdad, el otro día me paseaba fuera de cada armería preguntando cuanto demoraba una bala cruzarme la sien, cien pesos a que duele menos que tu silencio. – Y duele menos. – Que no tengo tanto, que te lo dí todo y no tengo nada.

Las luces, las veo a lo lejos y en ellas olfateo cada peligro y miseria, como un huérfano del alma que fue abandonado a su suerte. – Y a nadie le importa. – A nadie le importa…
Cada día me suena la suela malgastada, que me duele caminar y que cojeo desde que te fuiste

¡Y que me azoto la cabeza contra el suelo!

Y que no importa nada, pasillos a media luna, jubilo entre mis lagrimas, tu cuerpo seducido…

– Mira que has manchado el papel. – Y claro que lo he manchado, que se me caen las risas mientras tu lloras cada noche – Es un espejo. – Y es mi espejo quien me llora y la poesía que te escribo y las promesas que se fueron y los hijos que no tuvimos.

Y los te amo, que no nos dijimos.

Se me quiebra la vida, se me ha rechazado la codicia de tenerte bajo mis sabanas porque era lo que me prometiste y que no estas porque te fuiste.
Y la miseria tiene colores turquesas y esmeralda, calipso entre tus miradas, la crueldad se viste de ropa negra y la muerte, se desviste frente mis ojos, porque sabe tengo frió y la vida me congela, porque te lo entregue todo, porque la noche me viola los pensamientos…

Porque ya no queda nada, te lo has llevado todo.
Mi vida.

Prosa extraída de los últimos suspiros.
Estilo: Poesía Maldita.
Moribundo.

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Lirio Muerto

“Me traje los destinos un tanto muertos, los lirios demacrados unidos en hilos negros y en mi la espera de un milagro pordiosero…”

Pidamos una taza de café
ni muy caliente, ni muy fría
punto medio, como todo en esta vida
pidamos el puesto más cercano a la ventana
ni muy lejos, pero nada cerca.

¡Me tirabas y me jalabas con ese hilo negro!
de rojo no tenia nada
me cortaste las alas y me arruinaste los sueños
las pesadillas, a otro perro con ese hueso.

Quisiera un vaso de cerveza
ojala negra, que me disgustan tus patrañas
que cada noche te sera un cementerio
tal como volviste mi vida.

¡Camarero!
¡Que no lo oigo ni lo espero!
Venga y bese a esta chica moribunda
¿Esta fría o muy caliente?

No se preocupe…
¡Que la conozco de cinco años!
No me vendrá nadie a decir
como rayos revivir a un muerto.

Que un día parece desierto
otro una bella parcela
¡Que se tiñe el pelo!
Que me importa una mierda

Oiga ud.
Quien me apunta con el dedo
¡No se haga el viejo
que ya se que es un espejo

¡Que me diga, que no se!
Como puedo cortar este hilo negro
Que ya dije que me esta matando
Que no tengo por que vivir.

Que intenté con una sierra
con unas tijeras
incluso, con magia negra
¡Que no creo en esas patrañas!
Que me importa un bledo…

Solo ayúdeme a cortarla
y alejarme de ella
¡Que no me importa llegar a viejo
que tomo la pistola
que disparo hacia el espejo
que ya no tengo nada

Que estoy escribiendo esto…

Que ella busca a otro hombre
que aun la siento
que ya no estoy ni en su memoria
que ya le importo un…

Nunca nada, cristales en el suelo
que me he cortado las venas
que no me sale nada
¡Que me quitaste hasta la vida!

Pero que le importa a ella esto…
¡Camarero,que me corte este hueso!
Que ya no la espero
porque ella no me espera

Ayer fue mi cumpleaños
que no me dijo nada
que no me esperó
que ya no valgo un huevo
que me despido esta mañana

¡Que alguien corte este hilo negro, por favor!
que me esta matando
y ya no vivo en sus recuerdos
que a otros engatusa con sus mentiras
pero eran mis mentiras…

A otros invita a su alcoba
que era, mi lado de su cama…
que yo aun la espero
que aun duermo con almohada

Pensando es ella…

Pensando, que aun me ama.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Poesía Maldita
Moribundo

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