Ataraxia

Tuya es la calma
tuyo es el verbo
la dismorfia convertida en palabra
y menoscabo el deseo.

Nuestra la desdicha
sin embargo, tuyo es el silencio
ya no tengo más que gritar
solo queda el verso convertido
en miedo.

Poema extraído en la hoja libre
Estilo: Malditismo
Moribundo.

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El desnudo corazón

“No temas, nada te sobrevendrá, ya no hay violadores de tumbas.”
Extracto de la piedra de la locura – Alejandra Pizarnik

Ya la noche me hace cristalino los deseos
me desvelo esperando tal vez la cálida y desesperada muerte
quizás, caminando en círculos las violadas sensaciones mentirosas
soy un calvario de tiempos modernos, sin embargo no pido nada más.

Tuyo es el jubilo, en la locura de tu sonrisa que aún sostienes
como por ejemplo mis lágrimas, que pesan una vida entera
no se pueden medir en conceptos científicos, la ciencia nunca fue lo nuestro
los corazones rotos merecen algo más que la teoría de una mezcla cierta
y si aún era tuyo el jubilo, desea que la muerte no nos persiga
de su manera tan matonesca de decirme que me espera, pero que no entiendo
porqué aún no me puede llevar en su misericordiosa alevosía.

Sin embargo nuestro es el jubilo
bajo la roca endeble, que parecieran ser mis temores
los temores de ser grande en un mundo de gigantes
pero no de cualquier gigante, sino de aquellos que sobrepasados en sus dichas
no temerán en pisar la tierra húmeda bajo las millones de hormigas sobreviviendo
y aún así, el tiempo es nuestro, no le encuentro utilidad,
pero sé que es nuestro, ya nada nos detendrá.

A veces me pareciera ver la luz brillante, escondida entre las sabanas miedosas
no sabría si esconderme o enfrentarme al mundo, no, no me dan los huevos
si tal vez no hubiera tantas luces penetrando la desnudez fuera de mis ojos
ya no existiría ese lobo feroz pretendiendo ser un ciervo
y ni siquiera existiría ese ciervo, ni el pasto que es su alimento
ni la nada misma, seria la deconstrucción de los alvéolos enfermos
de los pilares hechos de paja y de la nada sosteniéndolo todo
un ocaso de nihilismo bañar la duda mutua
¿Qué somos?
¿Qué soy?
¿Qué hago aquí?

¿Qué somos?… y por tanto caminas sin rumbo alguno
mientras el corazón se encuentra anoréxico de tanto rogar que le quieran
¿Y porqué ruegas? me preguntaba a los quince, a los diecinueve, a los veintidós
Porqué ruegas cuando sabes no te quieren… eso te hace débil
y convaleciente te dignas a contestarle a la próxima que venga
“… es que el amor” y nada, ya no puedes cargar las tumbas de tus cuerpos malditos
ya no puedes cargar la duda melancólica
pero a pesar de todo, aquí estas amando
a la espera de cargar otros cuerpos
y el tuyo.

Prosa extraída de la hoja libre
Estilo: Malditismo
Moribundo.

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El hombre enmudecido

Mirar a la luna de noche
es el consuelo del herido
la soledad es el instante
del suicidio a sus malezas.

Perdido esta el hombre
que amando se aventura al olvido
la enrabiada miseria y de sus suplicas
a la mujer que recuerda sus caricias
que no la puede odiar
que no la puede dejar de amar.

Perdido esta mi silencio
que me traiciona lo oscuro en las estrellas
y cuanto la abracé mimando su inocencia
con un cuchillo apuñalandome la infancia.

Tanto ella y yo sabíamos
que mi infierno era su ausencia

Y aún así se marchó
en silencio.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Malditismo
Moribundo.

2010

Infinitos

¿Qué sentido tenia despertar
en este bucle infinito?

Pisadas sobre la misma arena asqueada
tumultos que ya conocia en sus rostros
el mismo cuerpo y la misma almohada
las sabanas…
y el sudor impregnado de su ausencia.

Miradas penetradas
y la luz cobijando los dolores
la tristeza, quemandome las vidas
las pastillas que no te matan
y el alcohol que no te duerme
su carcajada resonando
y ya no la veo
ya no la encuentro.

La negra palpitando
en sus rojos delirios solitarios
que me mira pidiendo perdón
“¿De qué?” Le dije yo
de no saber vivir
y de crear un infinito desgraciado
un callado tocando el suelo
y una piedra, machacando sus infiernos

Aun así, ya no la veo
ya no la encuentro.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Poesía Maldita
Moribundo

indiferencia

La consciencia muerta

Miré por un instante
en el espejo entumecido
en el fondo el baldío
seco, como solía dormitar la pobreza

Dímelo, sin embargo
la ausencia es tuya
y el niño que carga en sus claveles
el encierro de sus huesos
solo quiere descansar
sentir la colorida juventud

y le parece distopica
entre la mesa mordida
y las lágrimas envueltos en papeles
procuraba regalarlos a la distancia frívola
entre sueños apagados
entre cristales aún sin romper.
aún.

¡Auxilio!
se han perdido en las miradas inocentes
y en el cielo se estrella nublado
la porfía de sus trilladas consciencias
se ha perdido el niño
que es lo mismo que la inocencia

aún no se encuentra
ni entre ferias y su pobreza
solo la consciencia muerta
en sus estados de tristeza.

Aún perdido en el letargo
aún sin saber de su existencia
solo escuchando la campana
en su tercera escuela del año

Asustada esta quien la busca
no era su madre ni su abuela
ni siquiera la sociedad entera
solo alguien sin llantos en los ojos
sin versos en la garganta
sin murmullos, en su casa.

Silencioso estaba entonces
la muralla muerta
con un extraño decía
de la familia lo conocian
encerrado en velo
la inocencia perdida

aún no lo encuentran
ni entre sus lágrimas
y la vergüenza.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Malditismo
Moribundo.

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Fuiste

La infamia
la grosera infamia de mis delirios.

Apagar como una luz
la llama de mis deseos
sin ir más lejos
en la sombra de lo que fui y ya no soy.

Se ha perdido y lo he buscado
como la canica azul diamante
de las infancias rotas.

Y la he perdido
como en el delirio
de que existo.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Malditismo
Moribundo

 

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La amortajada juventud

Es cierto
mi cielo pertenece a desdicha de ser joven
en tiempos modernos
la frialdad de la piedra muerta
y mis estrellas pertenecientes al olvido.

Nunca volví a entramar mis versos
que en verdad eran arpías vestidas de noche
la luna era un crepusculario de ilusiones
me hacia creer que la compañía era cierta
lo era, en parte lo fue
mi mente era acompañado por los demonios de mis deseos
el deseo de mi encrucijada maldita
los funestos besos a la luna escondida
y la aurora desterrando a los perdidos.

La aurora era el espejo de la noche
en los corazones marchitos
llorando lentamente la sonrisa inaudita,
no se sabe quien llora de felicidad
o por los silbidos rotos
pero sabe la luna misma
quien llora bajo su manto ensangrentado.

Poema extraído de la noche fría
Estilo: Malditismo
Moribundo.

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