La consciencia muerta

Miré por un instante
en el espejo entumecido
en el fondo el baldío
seco, como solía dormitar la pobreza

Dímelo, sin embargo
la ausencia es tuya
y el niño que carga en sus claveles
el encierro de sus huesos
solo quiere descansar
sentir la colorida juventud

y le parece distopica
entre la mesa mordida
y las lágrimas envueltos en papeles
procuraba regalarlos a la distancia frívola
entre sueños apagados
entre cristales aún sin romper.
aún.

¡Auxilio!
se han perdido en las miradas inocentes
y en el cielo se estrella nublado
la porfía de sus trilladas consciencias
se ha perdido el niño
que es lo mismo que la inocencia

aún no se encuentra
ni entre ferias y su pobreza
solo la consciencia muerta
en sus estados de tristeza.

Aún perdido en el letargo
aún sin saber de su existencia
solo escuchando la campana
en su tercera escuela del año

Asustada esta quien la busca
no era su madre ni su abuela
ni siquiera la sociedad entera
solo alguien sin llantos en los ojos
sin versos en la garganta
sin murmullos, en su casa.

Silencioso estaba entonces
la muralla muerta
con un extraño decía
de la familia lo conocian
encerrado en velo
la inocencia perdida

aún no lo encuentran
ni entre sus lágrimas
y la vergüenza.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Malditismo
Moribundo.

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Fuiste

La infamia
la grosera infamia de mis delirios.

Apagar como una luz
la llama de mis deseos
sin ir más lejos
en la sombra de lo que fui y ya no soy.

Se ha perdido y lo he buscado
como la canica azul diamante
de las infancias rotas.

Y la he perdido
como en el delirio
de que existo.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Malditismo
Moribundo

 

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La amortajada juventud

Es cierto
mi cielo pertenece a desdicha de ser joven
en tiempos modernos
la frialdad de la piedra muerta
y mis estrellas pertenecientes al olvido.

Nunca volví a entramar mis versos
que en verdad eran arpías vestidas de noche
la luna era un crepusculario de ilusiones
me hacia creer que la compañía era cierta
lo era, en parte lo fue
mi mente era acompañado por los demonios de mis deseos
el deseo de mi encrucijada maldita
los funestos besos a la luna escondida
y la aurora desterrando a los perdidos.

La aurora era el espejo de la noche
en los corazones marchitos
llorando lentamente la sonrisa inaudita,
no se sabe quien llora de felicidad
o por los silbidos rotos
pero sabe la luna misma
quien llora bajo su manto ensangrentado.

Poema extraído de la noche fría
Estilo: Malditismo
Moribundo.

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La encrucijada

La encrucijada tiene tintas de recuerdos amurallados
mi encrucijada fue la tierra manchada de tintes olvidados

¿Dónde estuviste perdiendo la inocencia?
Incendiando los cielos de dioses perdonados
mi cielo pertenece a la amortajada juventud
y junto a ello la voracidad de mis deseos.

Perdamos la encinta memorable que yace en su tumba
y el sol se esconde bajo las nubes amuralladas
que me exilian de su tibieza
que me escondo de la locura

Mi encrucijada tiene un nombre frió y aun así benevolente
nuestros versos y su sobria levedad del ser
queriendo sea nuestro
bajo la lluvia muerta.

Poema extraído de la noche fría
Estilo: Malditismo
Moribundo.

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El ahogo

Sueño con palabras mudas
que acuchillan las verdades
y las transforman
en quijadas de mis insomnios

Tan solo mirar la luz
me ciega la memoria
y me cobija mejor
la oscuridad de mis heridas

Solos…
como queriendo volver a ser niño.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Poesía Maldita
Moribundo.

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La inexistencia del ser

Supiera, de cierto modo
que la insignificancia de mis palabras tendría un sentido cínico
– que los griegos me perdonen de prostituir la esencia.-
fuera un absurdo de lo que Camus definía como el sin sentido,
la verdad era más simple y era que aunque sonriese
no tendría algún sentido me sintiera bien, un tanto confortado
un poco más humano, un tanto imperfecto.
Me hice amigo de la fría soledad, hace rato había extraviado su confort
o quizás nunca lo tuve entre mis brazos
siempre me fue violado, quizás forcejeado y penetrado con violencia
en mi alma dolida, escupida como un sangrado petrificado
de estatuas un tanto viejas, como mis murmullos de plena noche
escondidas como un bandido de poca monta, que tal vez no era tan bandido
posiblemente solo se escondía del dolor.
Es esa facilidad de la raza humana, mis hermanos por desgracia
de descalificar con tanta soltura al herido
distinto era maquinar un discurso burlesco contra quien podía defenderse
pero quien ya se había acostumbrado a comer de la tierra y bañarse en lágrimas
era casi grotesco, brutal, un sin respeto
el aventurarse contra el infortunio ajeno.
No, no era una exageración ni tampoco quería embellecer nada
era un regaño social, más que un regaño, un escarmiento publico
un paradigma que debía ser destruido, como el sin sentido.

Me he quedado solo escribiendo estas palabras
seguramente pensaran, que corresponde a mis versos amargos
como el beso que se da en despedida y sabes no volverá.
No, en verdad siempre fui solo,
lo cual me permitía conocer los distintos matices de la melancolía
y perfumarlos para que parecieran solo versos, pero eran más que versos
era un mensaje de auxilio, socorría mi propio espíritu
que cada noche se alejaba de las enfermas frivolidades humanas
de los te quiero y son mentira, de los te esperaré y te marchas
de los suspiros, que huelen a hielo.

No tuve tiempo para ser feliz
ni de tener hijos ni de casarme
o de creerle a una mujer que en verdad me quisiera.
De tener sexo por las mañanas o de siquiera sentir un abrazo al despertar.
No, en cambio gastaba mi tiempo en la violada soledad
y en el inevitable sentimiento de mis angustias.
Pero, que más podía pedir un poeta abandonado
en tiempos donde la poesía es mayormente escrita por almas solitarias
y lamentables suicidas, que no soportaron el deseo de la desgracia
del rechazo y de la fealdad, pero de buenos corazones.

Castel hubiera dicho que, “en todo caso había un solo túnel
oscuro y solitario, el mio.”
Yo prefiero pensar que, no existe tal túnel
que me permita siquiera caminar derecho
pues la vida es un sin sentido, el cual solo debemos soportar en silencio.
Que Dios me disculpe, por pensar de esta manera
pero a mis versos, se les acaban las palabras
y a mi vida, su fuerza.

Prosa extraída de la hoja libre
Estilo: Malditismo
Moribundo.

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