La palabra sobre el canto de los ojos

Incandescencia
iluminada aspereza del murmullo
quebrajado como tus voces
y sin duda,
tan viva como la moribunda maravilla de tus ojos
marcando un beso, sin deseo a todo
desvestirse en la somnolencia de tus palabras
que las escribo y se convierten en una manía.

Contaminarme los pensamientos es poco
sin embargo, no titubeo en decirte lo hermosa que eres
quizás, la frase más simple de esta conversación
y de una u otra manera, la más confusa de mis memorias
me dijiste que plasmara las sensaciones tristes
pero no veo más tristeza que tu lejanía
aún en mis brazos agotados de tanta madrugada esperando
y la poesía cobra vida, cuando hablo de tu silueta
cobijada entre la luna tímida
que se esconde como la curiosidad infantil
aquella que te mencionaba, me nace de siempre.

Soy un murmullo en la piedra desierta
y tú, luz en gritos inmaculados de mi inconsciencia
camina sobre las lágrimas de una luna
mientras el barco, tuyo siempre tuyo
navega por las dichas de la sonrisa
y tu mudo y cálido movimiento
se enreda con los risos de tu cabello malhumorado
pero eres siempre bella
me mires o gires al suelo
la eterna espera de tus pasos
sobre mis cicatrices sin querer visibles
ya me lo dijiste, se me nota la angustia en el suspiro
pero te susurro la conquistada sublimidad
que significa verte en este papel
perpetuo tus frágiles caricias
(que quisiera conocer)
en los húmedos versos del crepúsculo ensimismado
asimismo, hasta que despierte el sol.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Surrealismo
Moribundo

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Ruptura temporal

Cuanto costó a la noche
intentar llevarme a la muerte
sin susurros en la piel
que me pidieran dejarlos ir.

Ruptura en esos tiempos desfasados
de mi mente desechada
de sus recuerdos casi destruidos
y de la niebla rodear la pistola
que me apunta bajo la piedra.

¡Pisadla sin remordimiento!
como la angustia me amordaza bajo la tierra
y la madre en sus calaveras
que jala los huesos del hijo muerto a mi consciencia.

Que fractura en mis memorias…
me he vendado entonces el ímpetu
de no soñar ni en las más húmedas locuras
de ser un hijo de la soledad
y de la discordia por siempre en celos

He sucumbido entonces a la mortífera somnolencia
de escribir el paso del tiempo
en cada escalera quebrajada
con el temor de cerrar los ojos
y que me inunde la noche anónima.

Ese era el temor de sus fantasmas
perpetuar su humanidad, en la dismorfia penetrando.

Poema extraído de la hoja dolorosa
Estilo: Poesía Maldita
Moribundo.

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Origen (Alejandra Pizarnik)

 

La luz es demasiado grande
para mi infancia.
Pero ¿quién me dará la respuesta jamás usada?
Alguna palabra que me ampare del viento,
alguna verdad pequeña en que sentarme
y desde la cual vivirme,
alguna frase solamente mía
que yo abrace cada noche,
en la que me reconozca, en la que me exista.

pero no. Mi infancia
sólo comprende al viento feroz
que me aventó al frío
cuando campanas muertas
me anunciaron.

Sólo una melodía vieja,
algo con niños de oro, con alas de piel verde,
caliente, sabio como el mar,
que tirita desde mi sangre,
que renueva mi cansancio de otras edades.

Sólo la decisión de ser dios hasta en el llanto.

Poema recitado
Autor: Alejandra Pizarnik
País: Argentina
Alonso Rivera.

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Psicopatología

Debiera decirte con un escarmiento ejemplar:
– estoy muerto.-
sin embargo la endeble soledad me mantiene vivo
como si esperase conociera algo más que la grosera agonía
como si procurase que los amigos (si es que así pudieran llamarse.)
les interesase que este vivo.
Mentira, los sentimientos son mentirosos
la locura me rodea de tal manera que, con frecuencia he pensado en el suicidio
y lo que me mantiene vivo es la desilusión de encontrar algo más que el dolor.

Pero, entonces… ¿porqué me mantengo tan vivo?
quizás me acostumbre al dolor, a la falta de cariño y a los claveles
jamas he tenido un clavel, ni cuando era el día del clavel en los colegios
no era el atractivo, ni el simpático,
era el callado, el gordo, el mequetrefe que tenia buenas notas pero que no servía para las mujeres, ni aun hoy lo sirvo pues me encuentro mayormente solo.
La gente, esclavos de lo mundano, no consideran el dolor de la soledad
comúnmente conviven entre armoniosos ensañamientos y mascarillas materiales
de lo material y lo inmundo, de lo que no se tiene
y que yo tampoco tengo.
Con frecuencia entonces me entretengo escribiendo
entre la sombra de una madrugada cualquiera
y los amigos que te dejan cuando dejas de sonreír
o cuando ya no quieres beber con ellos
– es que soy un pobre…-
mi alma es pobre y mi cuerpo, destruido
y que ya no amo
¿De que sirve amar?
me siento igual de solo, rechazado y los consejos de autoayuda
estilo Coehlo con una armadura oxidada
no sirven, son mentiras
mentiras como las cosas que te enseñan de la vida
mentiras, maquilladas mentiras
pues en su mentira ni siquiera pueden ser verdaderas mentiras
son simplemente, mentiras mentirosas.

Las pastillas ya no sirven
y el sexo que tan humanamente necesito ya no llega
el alcohol que pareciese cuidarme en verdad me esta matando
pero ya no tengo dinero para seguir bebiendo
entonces me cobijo en mi cama
en mi pieza que parece una sala de psicopatología
y me oculto de la luz del sol porque me sofoca
como me sofoca la soledad y el silencio de mi cuarto
el silencio, que me asesina por que las pastillas ya no sirven
no me sirve el desconsuelo, ni el amor que ya no espero
pues ya no lo espero, pues ya no me espero.
Aprendí que el silencio tiene matices,
notas musicales que son los artefactos que resuenan a mi alrededor
desde el do que suena en el reloj
hasta el mi sostenido que aparece en el refrigerador
(en verdad debería decirles C y E pero no estoy para tecnicismos baratos)
y la sorpresa de disfrutar el silencio ya se volvió una costumbre
como lo es la soledad y la carencia de humanos a mi alrededor
de el abrazo a una mujer y desde la maldita que se, me observa aun después de invalidarme como persona, si es ella, la que se fue pero vuelve.
¿Cuando tendrás la dignidad de irte?
no utilizo adjetivos para señalarte porque la discordia es suficiente
y el karma bajo las piedras que te apalean por tu maldad me reconforta
no fui un mal tipo, pero me hiciste podrido solo por amarte
y aunque han pasado años aun me mortificas con tu asquerosa presencia.
– ya no me quedan pastillas. –
y se me acaba el alcohol de la casa y mis zapatos me pesan más que de costumbre
– no tengo zapatos puestos.-
se que me pesa ya la consciencia y mi dolor es purificable
llévame donde me acojan porque me muero
aunque no por las pastillas,
sino, en vida.

Prosa extraída de la noche solitaria
Estilo: Malditismo, Prosa
Moribundo, al borde.

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Carta n°3

Tuya, la noche es tuya
la carta endeble me parece sincera
y un tanto mía
porque la soledad es noctambula
como mis pensamientos
como tus lunas

¿Cuanto me costo escribirte?
la vida entera…
pero la vida me era un segundo
este minuto marcando una hora
o quizás una vida entera.

Busqué toda la vida una amiga a quien escribirle
y que comprendiera tan bien como yo
que la poesía significa un fino escape
pero también muy solo y quijotesco
donde esa duda, maldita duda me cuestionaba
lo desagradable de vivir en angustia
una pluma, la que no tengo pero esta en mi mente
la que me comprende, que eras tu.

Estas tan lejos o yo te siento misera
misera porque no se expresar cariño
o porque la gente me corto las alas
y ya no se como querer ni como amar
pero tu me comprendes, amiga
quien le escribe a la luna un domingo por la noche
cuando todos duermen para laborar
cuando todos viven, para morir.
Y sin embargo eres tan linda, tan bella y tan dulce
tan guerrera que te escribo una prosa maldita
porque se que no te afectaran mis palabras sensibles
mis heridas del alma y con tu fortaleza me hago fuerte
y sin embargo aunque sonría, me quiero morir.

Los ángeles son cosa extraña
parecieran entre nosotros un morboso inhumano
inhumano pues no son humanos
pero tienen colas y patas como colchones
mejor que no sean humanos
son más puros que nuestros pensamientos
sé que sabes a que me refiero
y por tanto sabes porque luchar
¿Porqué luchamos? y se nos va la vida
luchamos por ellos, esos ángeles
que bosquejan sonrisas y narices resecas
pero que son ángeles sin estrellas
pues ellos son las estrellas
viajeras en los firmamentos
viajeros, de los recuerdos.

Y mientras tanto te escribo a ti
cansado de afirmarme la madrugada entre los hombros
pero escucho el silencio caminarme las palabras
durmiendo en las estelas,
en el frió de la muralla blanca
soy un viejo malherido
con los restos de mi conciencia
pero te escribo mientras puedo
y en las memorias, no te alejo.

Prosa extraída de las madrugadas solitarias
Estilo: Prosa, corriente de la conciencia
Moribundo

DON QUIJOTE Y SANCHO DE VICEN VAN GOGH

Carta n°2

La vida sostiene las fragilidades
de la tristeza y la felicidad
y los cristales rotos
se vuelven lágrimas camino al pozo
uno delirante que nos dice sonreír
uno amable que nos permite contentar
sin remedio lo sublime
sin reparo lo que hay que recordar.

Te fuiste en los pasillos
camelias y flores
en tus ojos en reflejo la luna
la dulce angustia volverse una piedra
y ya cojeabas paso firme
los misterios de la vida
te vi los pañuelos venturosos
acariciarte los cristales
que ya no quise molestarte
que ya no existe motivo
los motivos.

Los años pasan
como hojas en los libros
y ya no había polvo que limpiar
ni en la comisura de tus sueños
dichosa era tu memoria
tan viejos mis delirios
tan bella amiga mía
no me aguarda tu respiro.

Ya te esperan esas glorias
tus pestañas me sonríen
y los pétalos de rosa
se esconden en tus jardines
no me queda nada bello
más que tu compañía en días de Febrero
mil recuerdos y caricias
de los lejos a mis suspiros.

Recuerda que la vida
es una sola y viaja rápido
como las balas en el amor
y los olvidos en el dolor
todo por cuanto sufres
tiene un porque y un cuando
sin más explicación que darle
que pedirte no te abandones
que mis manos aun cansadas y enfermas
no te soltaran mientras pueda.

Amistad y fraternidad
entre los años sin que me evoques
reflejos de tu mirada
de una luna que se guarda
aparece cada noche
aun si quiera, haber visto tu cara.

Mi bella amiga no prescindas
de mis palabras tan añejas
que te quiero de tantos años
que no me olvido de recordarte.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Expresionismo.
Moribundo.

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Rosalía

Júbilo
júbilo el último de tus atardeceres
júbilo, la dicha de la rosa sobre la muerte

Tus ojos, benditos ojos
teñían de sales las costas de cristal
y me inmutaba, nos inmutábamos
perdones y esos sueños
benditos sueños pálidos
en el júbilo de mariposas soñando

Descansa, la larga hierba cortada en pensamientos
tus memorias dolidas
tus memorias destruidas
buscan el consuelo en la magia
porque magia eran tus ojos
tus palabras caminantes y cansadas
pero eran tus memorias, mis memorias.

Sonríe, la dicha te queda contenta
y la bienaventuranza ni se inmuta del resto
llora, de panteones felices
en féretros un poco menos tristes
solamente porque estabas tu.

Tu júbilo, es bendito
y la prosa de tu cuerpo, sanadora
sonríe, que caminarás sobre el mundo
como la Madre Tierra

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Surrealismo
Soñador.

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