La palabra sobre el canto de los ojos

Incandescencia
iluminada aspereza del murmullo
quebrajado como tus voces
y sin duda,
tan viva como la moribunda maravilla de tus ojos
marcando un beso, sin deseo a todo
desvestirse en la somnolencia de tus palabras
que las escribo y se convierten en una manía.

Contaminarme los pensamientos es poco
sin embargo, no titubeo en decirte lo hermosa que eres
quizás, la frase más simple de esta conversación
y de una u otra manera, la más confusa de mis memorias
me dijiste que plasmara las sensaciones tristes
pero no veo más tristeza que tu lejanía
aún en mis brazos agotados de tanta madrugada esperando
y la poesía cobra vida, cuando hablo de tu silueta
cobijada entre la luna tímida
que se esconde como la curiosidad infantil
aquella que te mencionaba, me nace de siempre.

Soy un murmullo en la piedra desierta
y tú, luz en gritos inmaculados de mi inconsciencia
camina sobre las lágrimas de una luna
mientras el barco, tuyo siempre tuyo
navega por las dichas de la sonrisa
y tu mudo y cálido movimiento
se enreda con los risos de tu cabello malhumorado
pero eres siempre bella
me mires o gires al suelo
la eterna espera de tus pasos
sobre mis cicatrices sin querer visibles
ya me lo dijiste, se me nota la angustia en el suspiro
pero te susurro la conquistada sublimidad
que significa verte en este papel
perpetuo tus frágiles caricias
(que quisiera conocer)
en los húmedos versos del crepúsculo ensimismado
asimismo, hasta que despierte el sol.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Surrealismo
Moribundo

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Rosalía

Júbilo
júbilo el último de tus atardeceres
júbilo, la dicha de la rosa sobre la muerte

Tus ojos, benditos ojos
teñían de sales las costas de cristal
y me inmutaba, nos inmutábamos
perdones y esos sueños
benditos sueños pálidos
en el júbilo de mariposas soñando

Descansa, la larga hierba cortada en pensamientos
tus memorias dolidas
tus memorias destruidas
buscan el consuelo en la magia
porque magia eran tus ojos
tus palabras caminantes y cansadas
pero eran tus memorias, mis memorias.

Sonríe, la dicha te queda contenta
y la bienaventuranza ni se inmuta del resto
llora, de panteones felices
en féretros un poco menos tristes
solamente porque estabas tu.

Tu júbilo, es bendito
y la prosa de tu cuerpo, sanadora
sonríe, que caminarás sobre el mundo
como la Madre Tierra

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Surrealismo
Soñador.

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Cementerio (de recuerdos)

La neblina, mi neblina
era un túnel largo y de piedra
con sueños moribundos y letardados
donde los pasos se hundían
como pisando los corazones muertos.

Conocía de hace años
las cuchillas clavando esperanzas
en hombres buenos y en mujeres bellas
la locura era efímera
como patear la sencillez y los venenos vacíos.
Los perturbados, de mi mente y su desasosiego
terminaban dándome la mano
ya fracturada, pero era mi alma la que se rompía
un bendito momento y la catarsis melancólica
que me hundía, que me dejaba solo
que me volvía inhumano en los laureles.

Silencio, las mariposas de hiedra
que volaban tejiendo redes bajo la pena
¿Qué pena? la perdida sensación de soledad
un instante nos bastaba para comprender esa realidad
un respiro, en el silencio
y los enfermos abandonados en la distancia mortal.

La soledad mata
como acribillan las mentiras
y los sueños en balas
que las miradas se extinguían
y sus recuerdos, enterrados bajo la tumba de cemento

¿Qué me queda por vivir?
la tristeza, la ensimismada tristeza
y un poema, de viejos ya muriendo
en mis penurias, ni Dios me lea
ni ella me recuerda.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Surrealismo
Moribundo

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Carta n°1

La luna era algo efímero
concepto sublime que te demostraba en esencia
no quisiera comenzar a desarrollar conceptos
ni en estas cartas ni en otras
la mente es debil
por cuanto las palabras quizás y ni tanto sobran

Pero no.
La luna tenia alas grandes y perfumadas
y de la metamorfosis temblaba su catarsis
una risueña manivela de cruces en el tiempo
una voz infantil increíble por el resto
te brotaban las rosas en cada estrella que pisaste
y te creía tus historias estelares
¿De que trata entonces todo esto?
un tumulto de abrazos inservibles
unos jarros rotos de luces psiquiátricas
unas pastillas inertes y promesas falsas
de pasados felices y un futuro prometedor

¿Dónde estás?
Se me perdieron las esquirlas que traía en el bolsillo
te vi pasar a mi lado en pasillos blancos color muerte
y trataba de buscar un porque a tus existencialismos infantiles
pero no te ofendas, infantilismo en nosotros era algo necesario
se nos había ido parte de la vida
y no pudimos recuperarla en otros.

Leía a Pizarnik y Cortazar
me decía casi berrinchudo
Pero ¿por que no puedo escribirte cartas si me quiero morir?
porque se me acababan los suspiros
cada noche que bebía una pizca de dolor.
Siempre me fue difícil llegar a ti
maldita consciencia y malditas diferencias
pero la noche tiene olor a perfume de mujer
pero no estabas caminando con tus sabanas
bajo esta luz enferma que me reflejaba
solo era una mera ilusión, tal como la felicidad
tal como mis sonrisas, tal como mis respiros.

Supiera la luna, que se me quiebran las disonancias
cada vez que se me escapa un gemido
a mis años el cuerpo me pesa no por viejo
sino porque el dolor agota el alma y soy un alma vieja
y tú una estrella muy joven para vivir en la Tierra
pero supieras querida, que cansado me traen las botas
porque el agua me enfría los talones
y ya no puedo caminar
me recuesto a tu lado aunque sea en los abrazos momentáneos
y aunque se me escapa la vida por los labios
quisiera gritarte que vivieras lo que a mi
la angustia me ha quitado.

Soy un alma vieja camino a mis velorios
y si no fuese ahora
se que tarde o temprano cojearía hacia mi destino
y si caigo en un psiquiátrico
que me fueras a ver como yo hubiese ido a sacarte.

Pero luna, estoy extenuado como mis palabras
y los versos caen moribundos a mis poemas
que ya no lloro porque no puedo
pero que en un abrazo soporto la alegría de tenerte cerca
amiga mía, la vida es una
aunque viajes en los tiempos lejanos
tu alma es joven y tus ojos expresan mucho.
Pero soy un poeta viejo en un cuerpo mentalmente arruinado
algo casi muerto, un poco ido

Un poco viejo…
un poco ido…
Un poco enfermo…
Un tanto muerto.

Luna bella, amiga mía
quizás lo entiendas, quizás no lo leas
pero hoy o mañana
sera esta mi despedida.
para ti, luz a las estrellas.

Carta extraída de las noches moribundas
Estilo: Surrealismo.
Moribundo.

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Amnesia acongojada

Tumultos, mi crisálida perdida
extraviada en los rincones de mi memoria
de blanco y triste
azufrosa mentira distante
que me piden lo que no tengo
pero encuentro un sentido
a lo que siempre fue distante
un respiro, un motivo
un simple motivo de porque respiro
pero se me fue
el ultimo suspiro
cabizbajo los tumultos dichosos
y las rocas caminantes
pateadas entre tanta gente
como mis desgracias
hoy perdidas entre tanto mundo
cristalizadas como un capullo
casi a romperse como un alter ego
algo enfermo pero bien maltrecho
y aquellas ramas, quebrajadas
como un cuadro de ajedrez
como un beso de vidrio
en tus labios de hierro oxidado
de tantos niños que has destruido
hoy la vasija de greda
mañana, la discordia hecha en piedra
y mis recuerdos
bien perdidos
y tus ojos
ya no los encuentro.

Poema extraído de las noches solitarias
Estilo: Surrealismo
Moribundo. 

georgechristakis9

Titulo VI

Tengo un simple verso que he perdido
que no encuentro ni en mis poemas
se que lo tengo pero se ha perdido
como la luna escondida
entre mis soles y tus memorias.

Me he perdido entonces
buscando canelas en los papeles antiguos
matando la rosa que se vuelve negra
y tu sonrisa, un gran olvido en mis peligros
que ya no temo y que me encuentro
que ya no pierdo nada con buscarme
que lo he extraviado en mis lunares
en mis tediosas pesadillas
en mis sueños algo lentos
en tus maravillas y en mis besos.

Cristalizado mis fúnebres pétalos
pisados en tus lagrimas y rosas rojas
mi gran historia que no tengo
que ya no bebo pero por ti bebía
que nada tengo, me han robado
y ya no queda nada de ti en mi piel
que me oculto bajo la piedra
que la doy vuelta y ya no veo
en los ocasos grises y plasmados
en mis formas y ver el mundo moverse
que me entierro y miro las estrellas
todas cabizbajas y un poco añejas
le pido un deseo, uno muy simple
que me deje soñar, que no me olvide
que ya me bebo los licores
destilados de dulces promesas
en un bar camino a la calle
que me embriago y duermo en ella.

Ya no me pierdo porque se que vivo
que no escribo destino incierto
que ya no la busco pero aun me mira
cobijando las tormentas
petrificándome en un libro
y aun la espero
aun la espero.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Surrealismo
Soñador.

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La casa de los espejos

Pesadilla tenebrosa, un paralelo de sensaciones superfluas que inundan mis largas y angostas noches con sabor a mañana y soledad. Quizás olvide tomarme la pastilla, un trago de licor y un cigarro encendido, mentirle al alma envenena los suspiros y tu, perdida creyendo no te veo, pero me ves a lo lejos como creyendo te condenaré por mis desgracias. Que habrás comido que adivinaste, criatura odiosa, enferma, que cree puede aferrarme a sus mentiras bastardas como hace un par de años. No soy el mismo niño imbécil que corría por verte, que creía en el amor como los cuentos que solía leerte guardándote un poco de esa inocencia que te fue violada en sus desgarros, pero hoy, te besas con quien te violo, porque la vida es enferma y yo me escapo de aquello aunque sin mucha suerte y algo cansado.
Cansado de mis viejos pretendientes que me soñé mirando la discordia un tanto viva, como el cordero que sabrá sera asesinado como mis sueños y te recuerdo cada noche los gritos tortuosos de mis lagrimas en tu ropa hoy perfumada con otros olores que no son míos, pero son de otros.
¿Pero que importa? Finalmente era lo que querías, siempre lo quisiste, un poco de intimidades somnolientas y de disparos desganados, de sueños ahogados en cariños tan ajenos, tan amorfos que perdieron consistencia y me preguntan porque lo sigues haciendo, me lo preguntan los versos y también otras calañas y verborreas. ¿Por que vuelves? ¿Porque te quedas? Nada tiene que recordarte a mi, tus manos ya no tienen mis ausencias y mis poemas ya no llevan tu nombre, no hablo de amores que me juraste ni de sueños que no cumplimos, sino de las veces que me mentiste y de las lagrimas que no se escuchan, que no se oyen…

¿Por que sigues viendo detrás de los espejos?
Tus miradas obtusas, mi miedo desechado
mi cama y mis almohadas
tu cama y otros te quiero
mis sueños vueltas madrugadas
tus madrugadas vistiendo de negro
mi enferma soledad y murmullos
tus cómplices mentiras con otros hombres
que miro al destino y contemplo que te vas
te quedas mirando a oscuras
quien te recuerdo y ya no deberías
pero te quedas sin tener porqué
y después te marchas y no vuelves
por favor, no vuelvas.

Me duermo en esas salas blanquecinas, colores tus cremas hoy pesadillas
quien fue ni que fuese lo que perdiste, pero volviste y ya no quiero verte
observas mis palabras, ya no son tuyas ni quisiera lo fueran, tan quisquillosas las miradas furtivas, tan amargas las prosas malditas, que nada me importa y que todo se olvida, que quiero desaparezcas, que me dejes vivir
que rompas los espejos y que brilles por tu ausencia
que ya no quiero, no te escribo, que te entierro en mis suspiros.

Prosa extraída de la hoja libre.
Estilo: Surrealismo
Moribundo.

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