La perdida crisálida roja

¿Cómo quiere el mundo
la eterna juventud?
colores marchitos
escaparse entre las grietas

soñando paralizar sus rumbos
inquebrantables.

Quisiera derrumbar
las rejas de mi mente oscura
encender la luz
un instante
y verme al sucio espejo partido

Delirios entre sus rumbos
inquebrantables.

Caminaba una sombra reconocible
era un perro rojo
sosteniendo la piedra fosilizada en sus fauces
dejaba sus patas perfilando
algún destino sucumbido en sus lágrimas.

¿Qué puedo hacer por ti?

Tráeme a escondidas
un trozo de vida
por debajo de la reja la pasamos
y dejamos las luces encendidas
por si me arrepiento de soñar.

Muerde la tierra
y trata de levantarte
no existe donde apoyarse

y solo se que hace frió
ni la luna alumbra mis llagas
ni recuerdo el color de la luz extraviada

será como la humedad
que entra por mis poros
algo minúsculo y enfermo
no, así no puede ser la luz perdida.

Le murmuré a la consciencia
quizás ella sepa
de que visten las estrellas muertas
no me contesta
y me acostumbro al silencio
y la oscuridad bañarme la tristeza.

Solo puedo dormir
soñar me alumbre las memorias
tocar la siembra gelida
pegada al desierto de su inocencia
suspirar el delirio de sus rumbos
inquebrantables

caer al ébano solitario
bajo la lluvia violentada
y al crepúsculo infinito.

Paralizar sus rumbos
inquebrantables.

Poema extraído de la noche fría
Estilo: Surrealismo
Moribundo

 

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Bajo el viento

Un viento trae consigo una noticia
¿Qué noticia tan olvidada
trae consigo el viento?
Una de la inocencia perdida
que fue encontrada bajo los arboles silenciados.

No, Alonso
no fue algo negativo
era la buenaventura de los versos dolidos
un futuro casi innombrable
de hojas verdes que caen y se ponen alegres
de que su tiempo termine
y comience uno nuevo.

El cielo ni se inmuta
le es normal el cambio tan humano
y la piedra caminante
se enfrenta a lo inconmensurable
a lo profano y sin embargo es muy cierto
que la Tierra herida
me sigue cuidando

¿Qué has hecho por el viento indomable?
aventarle un suspiro
que recorriera mis pulmones enfermos
permitirle ser parte de mi mente
y de todas formas
no hago mucho por ella.

Transmuta su silueta
tiene forma del peregrino de mis ideas
y sin duda sigue siendo etéreo
es idóneo y también muy mordaz
que me refiera a su helada aspereza
con total sutileza
pero no deja de ser el viento
bajo el sol que desconozco.

Y sin embargo me abriga
aunque lo deje salir de mis labios
es el suspiro, yo lo se
lo que le hace tibio por un momento

es el suspiro
lo que lo vuelve humano
en mis recuerdos.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Surrealismo
Soñador.

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El ruiseñor y la muerte

– I –

La soledad esta en fiebre
y mis niños, están muertos
quisquillosos los espacios purpura
que dejaba en presa la muerte

¿Qué muerte era la que me lleva?
La de los cansancios y sus recuerdos
la triste y bellísima muerte
y sin embargo aun me arrastro y sobrevivo

como un gusano en cemento de humanos
algo frívolo y sometido

sometido, por siempre sometido
las largas horas afirmándome de piedras

y sigo sometido, moribundo
sin entender, como funciona este mundo de gigantes

sometido
y temeroso.

– II –

Vuelvo, sin palestras en mis discursos
retoricas un poco difusas
como suelo ver la vida
algo difusa, pero la entiendo.

Enciendo un cigarro
con mi tos tuberculosa
esta todo en mi mente
las uñas largas
y el cansancio en los oídos

ya me agota escuchar la disforia
de los ganadores mentirosos
aunque sin duda, estoy aquí
siendo un ganador que aun vive

aun no he muerto
que no lo parezca

y me hundo sobre el lodo penetrante
escondiéndome de la muerte
o con seguridad de la humanidad
cualesquiera trae el hedor antipático
de mis dolores en cadenas

Y tu muda
trae consigo las alas en muda
te proteges de la tierra
que aborta en sus lágrimas

y yo lo lloro
la infancia asesinada
gritos endebles
y tu cristal, bajo la lluvia envenenada.

– III –

¿Qué trae consigo la inocencia?
A sus niños tapados en su regazo
inmortalizando los versos
jugando a ser eternos

y son eternos
sus sonrisas lo son
mi sonrisa lo fue
pero ya no esta.

Lo perdí buscando
mil maneras de como vivir
aún en los mil ladrillos desgastados
aún en la piedra muerta y olvidada

y la inocencia aun gatilla
su propia muerte

ya esta muerta
los niños que fuimos, ya no existen.

– IV –

Estoy cansado
me pesa la vida misma,
las pesadillas recogen mis pedazos
y los esconden entre los escombros
de la inocencia perdida.

No queda entonces más que hablar
los silencios se llevaron mis murmullos
hasta mi respiro
y ya no sirvo, ya no me puedo soportar
no queda nada más.

¿Pudiera el amor salvar a los ángeles caídos?
No pienso que lo sea
seria grosero de mi parte
pero es valido preguntarme
como seria volar con las alas podridas.

Pero, en cambio solo lo sueño
como soñar la felicidad prontamente
un universo mermado en los rincones de mi mente
una alegría enlatada, vendida como el sexo precoz
sin alegría.

¿Pudiera la felicidad alejarme de la muerte?
La verdad es que nada lo hace
es inevitable
como mis penas nocturnas
como la tierra fosilizada
como el augurio petrificado

como la tumba de marfil
así la pediré.

– V –

Ya no me quedan mas preguntas que enterrar
ni recuerdos que ocultar
descanso escondido entre los laureles y lirios marchitados
que la tierra me cobije.

Esperaré la gloria entre sus hojas
las que se entierran entre mis pupilas
y me tienen ciego,
pero ya no quiero ver.

Distantes son los caminos de piedra
el roble me da su sombra, le ofrezco un cuento
el ruiseñor camina en su canto
y solo quiero descansar.

Lejos de aquí.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Surrealismo
Moribundo.

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Desasosiego

La lluvia era inocencia
tus claveles, perdidos.
la crisálida fermentando bajo la piedra
y sus anteojos no brillaban bajo la luna.

El sol ya no existía
mis momentos tampoco
y la enseñanza bien cogida
se escondía bajo sus laureles.

Sincero parecía tanto dolor
cobijarse entre mis llagas lastimosas
el alma tan frágil
y el epíteto de sus sueños
malherido como el prologo
que cuenta su historia.

Era la lluvia jugando a ser yo
o el espejo atravesaba los agujeros de mi vida
era la lluvia jugando a ser valiente
tan valiente como mi muerte

Mientras la ventana se humedecía
en mis ojos, cual era la lluvia
así perdida, despedida.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Surrealismo
Moribundo.

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Inocencia perdida y la corazonada enmudecida.

– I –

Podría pensar
en las tintas negras de luz
y rojas como el palpar de mi silencio
pastillas negras y rojas las vi en mis delirios

Y posiblemente eran blancas como el destello
de las camillas sanguinolentas del pabellón.
Solo esperar mutilado el espíritu
mis ganas de sonreírle a la vida

– II –

Mis ganas de ser Dios
eran risas infantiles
que pecan de inocencia,
sin embargo inmuto su parafernalia
de lo que hoy se vende en la niñez

Inmutable, como mi soledad desierta
el espíritu sigue quebrado
como las tintas manchando sus escritos
sin un verso moribundo
ni la gloria de sus besos enlutados.

– III –

Sinceramente estoy perdido
caminando en las alamedas agridulces
tómame la mano, que sea por un instante
no te quitaré tiempo, lo prometo.

Pero no te lleves la inocencia
de perderme en mis castillos hechos de sabanas
tu calor me hace mutar
tu silueta, me hace parecer humano.

– IIII –

Y mis gritos equivocados
palabras mal escritas
y el suspiro guardado en tu boca,
hoy quiero dormir en tus piernas.

Hoy, quiero entregarte la inocencia
perdida, sucumbida
pero viva, en tu vientre.

Poesía extraída desde la madrugada somnolienta
Estilo: Surrealismo.
Moribundo.

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La palabra sobre el canto de los ojos

Incandescencia
iluminada aspereza del murmullo
quebrajado como tus voces
y sin duda,
tan viva como la moribunda maravilla de tus ojos
marcando un beso, sin deseo a todo
desvestirse en la somnolencia de tus palabras
que las escribo y se convierten en una manía.

Contaminarme los pensamientos es poco
sin embargo, no titubeo en decirte lo hermosa que eres
quizás, la frase más simple de esta conversación
y de una u otra manera, la más confusa de mis memorias
me dijiste que plasmara las sensaciones tristes
pero no veo más tristeza que tu lejanía
aún en mis brazos agotados de tanta madrugada esperando
y la poesía cobra vida, cuando hablo de tu silueta
cobijada entre la luna tímida
que se esconde como la curiosidad infantil
aquella que te mencionaba, me nace de siempre.

Soy un murmullo en la piedra desierta
y tú, luz en gritos inmaculados de mi inconsciencia
camina sobre las lágrimas de una luna
mientras el barco, tuyo siempre tuyo
navega por las dichas de la sonrisa
y tu mudo y cálido movimiento
se enreda con los risos de tu cabello malhumorado
pero eres siempre bella
me mires o gires al suelo
la eterna espera de tus pasos
sobre mis cicatrices sin querer visibles
ya me lo dijiste, se me nota la angustia en el suspiro
pero te susurro la conquistada sublimidad
que significa verte en este papel
perpetuo tus frágiles caricias
(que quisiera conocer)
en los húmedos versos del crepúsculo ensimismado
asimismo, hasta que despierte el sol.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Surrealismo
Moribundo

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