Despedida

Hoy vi a mis temores
dar la mano grata
frente a lo oscuro llamado ensueño

ya pronto caminaré
sobre los granizos y cenizas

ser parte de la tierra.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Poesía Maldita
Moribundo

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El ruiseñor y la muerte

– I –

La soledad esta en fiebre
y mis niños, están muertos
quisquillosos los espacios purpura
que dejaba en presa la muerte

¿Qué muerte era la que me lleva?
La de los cansancios y sus recuerdos
la triste y bellísima muerte
y sin embargo aun me arrastro y sobrevivo

como un gusano en cemento de humanos
algo frívolo y sometido

sometido, por siempre sometido
las largas horas afirmándome de piedras

y sigo sometido, moribundo
sin entender, como funciona este mundo de gigantes

sometido
y temeroso.

– II –

Vuelvo, sin palestras en mis discursos
retoricas un poco difusas
como suelo ver la vida
algo difusa, pero la entiendo.

Enciendo un cigarro
con mi tos tuberculosa
esta todo en mi mente
las uñas largas
y el cansancio en los oídos

ya me agota escuchar la disforia
de los ganadores mentirosos
aunque sin duda, estoy aquí
siendo un ganador que aun vive

aun no he muerto
que no lo parezca

y me hundo sobre el lodo penetrante
escondiéndome de la muerte
o con seguridad de la humanidad
cualesquiera trae el hedor antipático
de mis dolores en cadenas

Y tu muda
trae consigo las alas en muda
te proteges de la tierra
que aborta en sus lágrimas

y yo lo lloro
la infancia asesinada
gritos endebles
y tu cristal, bajo la lluvia envenenada.

– III –

¿Qué trae consigo la inocencia?
A sus niños tapados en su regazo
inmortalizando los versos
jugando a ser eternos

y son eternos
sus sonrisas lo son
mi sonrisa lo fue
pero ya no esta.

Lo perdí buscando
mil maneras de como vivir
aún en los mil ladrillos desgastados
aún en la piedra muerta y olvidada

y la inocencia aun gatilla
su propia muerte

ya esta muerta
los niños que fuimos, ya no existen.

– IV –

Estoy cansado
me pesa la vida misma,
las pesadillas recogen mis pedazos
y los esconden entre los escombros
de la inocencia perdida.

No queda entonces más que hablar
los silencios se llevaron mis murmullos
hasta mi respiro
y ya no sirvo, ya no me puedo soportar
no queda nada más.

¿Pudiera el amor salvar a los ángeles caídos?
No pienso que lo sea
seria grosero de mi parte
pero es valido preguntarme
como seria volar con las alas podridas.

Pero, en cambio solo lo sueño
como soñar la felicidad prontamente
un universo mermado en los rincones de mi mente
una alegría enlatada, vendida como el sexo precoz
sin alegría.

¿Pudiera la felicidad alejarme de la muerte?
La verdad es que nada lo hace
es inevitable
como mis penas nocturnas
como la tierra fosilizada
como el augurio petrificado

como la tumba de marfil
así la pediré.

– V –

Ya no me quedan mas preguntas que enterrar
ni recuerdos que ocultar
descanso escondido entre los laureles y lirios marchitados
que la tierra me cobije.

Esperaré la gloria entre sus hojas
las que se entierran entre mis pupilas
y me tienen ciego,
pero ya no quiero ver.

Distantes son los caminos de piedra
el roble me da su sombra, le ofrezco un cuento
el ruiseñor camina en su canto
y solo quiero descansar.

Lejos de aquí.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Surrealismo
Moribundo.

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Eclipse

Mi alma esta titubeando
tu sola presencia me encandila
y yo no soy un amante del Sol.

Quisiera se escribieran las dudas
tan homogéneas como la monotonía
sinceramente estoy cansado
y tu me sigues encandilando.

El Sol apago por mucho tiempo mis plegarias
sin embargo, aun me despertaba como si estuvieras conmigo
la luz apaga mi noche
y yo no soy un amante de la Luna.

Me fueron por ratos prohibidas las sensaciones
y a la Luna encandilada no le importaba
pero sin duda me veía llorarle a la tierra.

Y a pesar de todo
tu me encandilas sin habértelo pedido.

Es una falta de respeto
que las estrellas hayan sido cada lágrima
cada grito perturbado y violado
que no pude decirle a mis libros polvorientos

Y… sin embargo
la Luna me cobijaba como el seno materno
y el Sol me ciega como sus verbos rebuscados
y aun así, vienes y me encandilas.

Ya no odiaba la ventana media abierta
y el aire ensuciado, perturbandome la cara
ya no odiaba verte pasar la puerta
y que entraras con ella la luz encandilada.

Me hiciste perdonar al Sol
quien hiere a la Luna que me abriga
es que encandilaste mis mañanas
y me cuidaste en las noches de soledad

Fuiste, el cantar de las aves que enmudecía
y el calor del frió silencioso
fuiste todo eso
fuiste la Luna y el Sol.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Romanticismo
Moribundo.

Cielo

Desasosiego

La lluvia era inocencia
tus claveles, perdidos.
la crisálida fermentando bajo la piedra
y sus anteojos no brillaban bajo la luna.

El sol ya no existía
mis momentos tampoco
y la enseñanza bien cogida
se escondía bajo sus laureles.

Sincero parecía tanto dolor
cobijarse entre mis llagas lastimosas
el alma tan frágil
y el epíteto de sus sueños
malherido como el prologo
que cuenta su historia.

Era la lluvia jugando a ser yo
o el espejo atravesaba los agujeros de mi vida
era la lluvia jugando a ser valiente
tan valiente como mi muerte

Mientras la ventana se humedecía
en mis ojos, cual era la lluvia
así perdida, despedida.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Surrealismo
Moribundo.

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Inocencia perdida y la corazonada enmudecida.

– I –

Podría pensar
en las tintas negras de luz
y rojas como el palpar de mi silencio
pastillas negras y rojas las vi en mis delirios

Y posiblemente eran blancas como el destello
de las camillas sanguinolentas del pabellón.
Solo esperar mutilado el espíritu
mis ganas de sonreírle a la vida

– II –

Mis ganas de ser Dios
eran risas infantiles
que pecan de inocencia,
sin embargo inmuto su parafernalia
de lo que hoy se vende en la niñez

Inmutable, como mi soledad desierta
el espíritu sigue quebrado
como las tintas manchando sus escritos
sin un verso moribundo
ni la gloria de sus besos enlutados.

– III –

Sinceramente estoy perdido
caminando en las alamedas agridulces
tómame la mano, que sea por un instante
no te quitaré tiempo, lo prometo.

Pero no te lleves la inocencia
de perderme en mis castillos hechos de sabanas
tu calor me hace mutar
tu silueta, me hace parecer humano.

– IIII –

Y mis gritos equivocados
palabras mal escritas
y el suspiro guardado en tu boca,
hoy quiero dormir en tus piernas.

Hoy, quiero entregarte la inocencia
perdida, sucumbida
pero viva, en tu vientre.

Poesía extraída desde la madrugada somnolienta
Estilo: Surrealismo.
Moribundo.

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El ahogo

Sueño con palabras mudas
que acuchillan las verdades
y las transforman
en quijadas de mis insomnios

Tan solo mirar la luz
me ciega la memoria
y me cobija mejor
la oscuridad de mis heridas

Solos…
como queriendo volver a ser niño.

Poema extraído de la hoja libre
Estilo: Poesía Maldita
Moribundo.

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